Tras padecer accidente similar a El Titanic, Banda 13 de Enero de Canalete regresó a su tierra (Crónica).

Por Domingo Cogollo Narváez

Especial para La Ventana de Córdoba

A los músicos de la Banda 13 de Enero de Canalete, departamento de Córdoba, casi le ocurre lo sucedido a la orquesta del barco El Titanic en 1912. La agrupación musical cordobesa viajaba a Panamá para cumplir una presentación, pero la embarcación encalló en un arrecibe, a dos horas del Istmo.

Los músicos, un total de 16, habían salido de Necoclí, Antioquia, a las 9:00 de la mañana del viernes 15 de julio de 2022, en una chalupa con dos motores y cuatro tripulantes. El destino era la ciudad de Colón Panamá. Más temprano habían llegado en bus a Necoclí, procedente de diferentes partes de Córdoba.

La celebración estaba dedicada a la Virgen del Carmen el 16 de julio en una población llamada Margarita, a 40 minutos de Colón. La ciudad de Colón está ubicada en el mar Caribe, a la entrada del Canal de Panamá que une a los océanos Atlántico y Pacífico.

De Necoclí llegaron a Capurganá casi al mediodía. Capurganá es una isla colombiana que pertenece al departamento de El Chocó. En esa localidad se demoraron como dos horas sellando los pasaportes para poder ingresar a la vecina República.

Luego reanudaron el recorrido y llegaron a Puerto Obaldía, Panamá. Allí, de nuevo tienen que refrendar los pasaportes para poder estar en el mencionado país. En esa población la demora también fue de otras dos horas o más.

Reanudan la travesía

Después a las 4:00 p.m. reanudaron la travesía y, a pesar del retraso en las poblaciones anotadas, se dedicaban a contar chistes, anécdotas y a mamarse gallo entre ellos. Esto siempre lo hacen los músicos, ya que en todo momento están llenos de emoción.

“Los músicos tenemos ‘buena Biblia’, o sea que siempre estamos alegres, contentos, agradamos a la gente”, expresa sonriendo Hernán Contreras Mestra, el director de la Banda 13 de Enero de Canalete. 

Pero llegadas las 6:00 de la tarde del viernes, seguían ‘tirando timón’ y cortando agua por la inmensidad del mar Caribe. Por eso, los miembros de la Banda empezaron a preocuparse y le preguntaban con desespero a la tripulación cuánto tiempo faltaba para llegar a Colón. Estos respondían que se demoraban tres o cuatro horas más.

Fue entonces cuando los integrantes de la agrupación musical calcularon que estarían llegando a su destino final a las 10:00 u 11.00 p.m. horas difíciles para viajar por el océano Atlántico, por tratarse de la noche.

Los músicos de la 13 de Enero extrañaron que los motoristas viajaran en horas de la noche. Pero a la vez pensaron que la embarcación podía tener otro compromiso de un viaje en la localidad donde iban a llegar, y necesitaban salir temprano al día siguiente.

Angustia y zozobra

En todo caso, la angustia y la zozobra se apoderaba de los viajeros y, eso empezaba a reflejarse en el rostro de los músicos de la Banda de Canalete, puesto que había entrado la noche. Y la noche en el mar, produce miedo.

Mientras tanto, la embarcación se aprovisionaba de combustible en uno de los pueblos indígenas ubicados a orillas del mar, y luego, siguieron su rumbo por aguas marítimas panameñas.

A las 7:30 de la noche todo estaba oscuro, no se veía ni la planta de la mano. Sin embargo, seguían adelante. A los lados se observaban muchas islas, según el testimonio de los músicos. “Son 365 islas, una por cada día del año”, dice Contreras Mestra.

A las 9:00 de la noche sintieron grandes vientos y una fuerte ola atrapó la embarcación que la llenó de agua. “Estábamos a un kilómetro o kilómetro y medio de una isla donde se veían unas luces”, relata el segundo director de la Banda, Bruno Bello.

Enseguida la tripulación se enrumba en dirección hacia la isla, pero con tan mala suerte que se apagó uno de los motores. En ese instante la nave pierde fuerza. Y como si fuera poco, casi de inmediato, se encaraman en un arrecife y la panga empieza a llenarse de agua.

Aumenta el pánico

Eran momentos de angustia. El pánico y el latido del corazón de los músicos empiezan a subir. Tan es así, que los ocupantes de la nave llegaron a pensar lo peor. Creyeron que podían morir arrastrados por las olas y ahogados como ocurrió hace más de un siglo con los músicos de la orquesta de El Titánic.

Ellos angustiados, lo primero que pensaron fue en sus familias que habían dejado en Córdoba, y por las que habían ido a tocar en Panamá para ganarse unos pesos. Luego, empezaron a gritar y a pedir auxilio. Decían en coro: “uno, dos, tres” y enseguida exclamaban “¡auxilio! ¡auxilio! ¡auxilio!”

Pero nada, nadie se percataba ni se movía para prestarles ayuda. Aprovechaban las luces de los celulares para alumbrar y dar algunas señales de que estaban en peligro. Sin embargo, todo era en vano. Nadie llegaba a salvarlos. Estaban al amparo de Dios.

De pronto, al maestro Contreras Mestra se le prendió la chispa. Le dio la orden a uno de los trompetistas, para que hiciera sonar el instrumento. Pero era tanto el nerviosismo, que los sonidos no le salían. De inmediato, le ordenó al segundo, para que hiciera lo mismo. Éste si dio resultado y comenzó a sonar el instrumento. También el bombero, con su instrumento.

A raíz del sonido de los instrumentos, llegaron dos indígenas en una chalupa al lugar. Los aborígenes los auxiliaron y fueron llevándolos a la pequeña isla Tortuga de unos 40 metros cuadrados, la que habían avistado antes. Allí pernoctaron hasta   el sábado 16 Día de la Virgen del Carmen.

Después de la tempestad…

Dice el aforismo popular que después de la tempestad, viene la calma. Por eso, tras el impasse registrado y descansar en la isla, los músicos fueron recogidos por otra lancha que los llevó hasta Colón. De ahí, a 40 minutos, llegaron a la localidad de Margarita donde cumplieron con su compromiso de tocar y divertir a la gente.

Era la primera vez que una Banda de Músicos, llegaba a esa población panameña. Por ese motivo, los habitantes de la localidad gozaron hasta decir ya no más, y los músicos (casi todos jóvenes) se emplearon a fondo y expusieron todo el repertorio y lo aprendido en las tierras del Sinú.

Todos los músicos entonaron con mucha emoción los porros ‘María Varilla’, ‘Río Sinú’, ‘Soy Pelayero’, ‘El Pájaro’ y no podía faltar ‘El Tortugo’ que La 13 de Enero interpreta, como las demás piezas musicales, en forma magistral.

La agrupación musical regresó, vía marítima, sana y salva la medianoche del lunes 18 de julio, al municipio de Necoclí, y de ahí se dirigieron con mucha ansiedad y extenuados a sus respectivas localidades en Córdoba, con ganas descansar y reunirse con sus familias.

Pero los 16 integrantes de la Banda 13 de Enero de Canalete, no se cansan de contar esta dramática historia. Asimismo, le dan gracias a Dios porque pudieron regresar con vida a sus hogares. Lo que no pudieron hacer los ocho músicos que viajaban en El Titanic, que todos murieron ahogados.

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