Sufrir, valeroso y estar asustado: Una reflexión frente al cáncer en tiempos del COVID.

Por Jorge Enrique Diaz Varela

Me han ayudado muchas personas en esta nueva etapa de mi vida, muchas personas que recuerdan el miedo en especial mi familia, porque les confieso yo tengo miedo y aprender a vivir desde la debilidad es una verdadera fortaleza, un verdadero regalo del hacedor del universo.

Ser, tener y estar, tres verbos a los que no solemos dar mucha importancia, y que no obstante son parte de nuestro lenguaje, y según las utilicemos, pueden clarificar o confundir la vida momento a momento, y más ahora en estos momentos de crisis por el COVID 19.

En muchas lenguas, los verbos ser y estar se toman como uno solo, dificultando entender una situación en particular, ser y tener, son dos maneras de como cada uno afronta la vida, pero quiero decirles que en este articulo verán y se encontraran que no es así.

Hasta diciembre del año anterior yo tenia cáncer, uno diagnosticado a los 5 años y del cual tenía remisión total, pero el 19 de ese mes el médico me comunicó que de nuevo estaba enfermo de cáncer, me diagnosticó cáncer pulmonar metastásico grado IV; muchos dirán eso le habrá pasado porque era un fumador, pero no, yo no fumo, pero el médico me informo que el cáncer de pulmón puede producirse por los altos niveles de contaminación de la ciudad.

Se que quien lea este artículo pensará que esto que me sucede no es algo del otro mundo o para otros es el fin de mi vida, y esto se debe a que no estamos acostumbrados a hablar del cáncer, ni siquiera los que lo sufrimos hablamos de él, pero creo que es de mucha importancia hablar de esta enfermedad y en especial en épocas del COVID, porque son dos enfermedades que matan a muchos seres humanos en el mundo, pero son dos realidades diferentes, son tan diferentes que cada enfermo enfrenta su afección según su capacidad mental, social y familiar.

Pero en realidad la reflexión que quiero hacer es cómo hacerle frente al proceso de tratamiento y sanación, desde el momento del diagnóstico hasta la cura o hasta la muerte.

Últimamente por cosas de las redes sociales es común el envió de mensajes positivos, para animarnos a los enfermos de cáncer, para que seamos pacientes al enfrentar los fuertes tratamientos de quimio y radio terapia y aunque no lo crean las personas enfermas de cáncer lo que más hacemos es ser pacientes, y creo que es realmente correcto llamarnos así

A propósito de la palabra paciente, les cuento se origina del latín patiens-entis que tiene dos acepciones por un lado, sufrir o padecer y, por otro, aguantar, y en el diccionario encontraríamos que es un adjetivo que significa «que tiene paciencia», pero también es una acción: «quien padece y quien consiente», estos significados lleven consigo que el enfermo de cáncer padece una enfermedad con la que vive y lucha pacientemente con la idea de dejarse curar.

Cuando a uno lo diagnostican como paciente de cáncer, le ponen sobre la mesa los tratamientos a los que va a ser sometido, en muchos casos estos tratamientos son tan fuertes que la reacción pasa en muchas ocasiones por ser inhumana, es por ello que muchos de quienes nos acompañan o nos alientan deben saber que palabras utilizar, porque muchas veces una palabra que no encaje lo que hace es afianzar la angustia de estar mirando la muerte muy de cerca, una palabra mal utilizada puede generar un afección más el agotamiento emocional.

Sabemos que todos tenemos gran deseo de vivir, es algo inherente a nuestra condición humana, pero recordemos no solo es propio de nosotros es un instinto que tienen todos los seres vivos, pero por mas valientes que parezcamos, por mas deseo de vivir, no podemos evitar tener miedo, un miedo que nos recorre el cuerpo, porque cada situación nos recuerda lo frágiles que somos y la cercanía de la muerte, y hoy el bombardeo de noticias frente al COVID no ayudan mucho, porque nos genera más temor. El pánico es indescriptible, pero parece que los periodistas y gobernantes solo piensan en versión coronavirus, los contagios, los muertos y sobre todo el peligro que corremos de ser infectados, nadie mas consciente de ello que los enfermos de cáncer.

Tener miedo no es parte inherente de nuestro ser, es algo que, que según sea la persona, que personalidad tiene y cuáles son sus circunstancias, va a ser más o menos agudo.

También, depende del diagnóstico y del acceso a la información, yo soy de esos pacientes que hace todo lo que le dicen sus médicos, aunque no pienso mucho en mi enfermedad, tengo miedo, algo que se que me ayuda porque eso me impulsara a iniciar mi proceso de sanación, pero se preguntaran porque miedo, si cuando uno muere descansa del dolor y el agotamiento, pues el miedo pasa por el dolor que significa dejar a los suyos atrás, a que no se volverán a ver, y sobre todo que no podremos cumplir muchos sueños y metas propuestas, por eso les digo tengo miedo.

En lo personal, me siento feliz porque mi familia y amigos están pendientes, y me han ayudado para sobrellevar este miedo, pero no siempre tengo miedo de morir, pero siento miedo porque iniciare mis ciclos de quimio terapia, porque sé que después de la aplicación de los medicamentos vendrán días de cansancio extremo, porque mi organismo necesita recuperar toda la energía disponible, también le tengo miedo a los pensamientos que me atacan en la soledad de mi cuarto pero ante todo tengo miedo a no poder ser la persona libre que siempre dirigió su destino, tengo miedo a quedar postrado a una cama.

Muchas veces se acercan a uno personas que no han tenido miedo o no recuerdan haberlo sentido, también otros que te dan la espalda para no “tener” que saludarte, con sus acciones y con sus palabras me han hecho sentir que soy débil, que no estoy a la altura para ser tenido en cuenta; pareciera que ellos esperan que sea un héroe y me libre del cáncer, es mas muchos creen que no soy paciente y que exijo mas de lo que debo exigir, cuando uno se ve enfrentado a esta actitud lo que hace es que a solas llores y te recrimines, pero no entienden mi miedo, se que puedo ser insoportable, pero es porque me aterra lo que pueda sucederme.

Es duro ser sensato, que muchas veces lloras sin consuelo, o a veces resistiendo el consuelo, que te enojas por bobadas y que te intranquilizas cuando llegas a pensar que no sirves de nada.

Pero es algo superior a ti y, aunque soy consciente de mi manera insoportable de actuar, intento estar mejor con mas aliento y con la misma alegría de antes, por eso intento caminar o salir de casa a hurtadillas para poder sentir ese halito de libertad y suficiencia que la enfermedad te ha robado, porque te sientes abrumado por que no sabes que pasará en el futuro, tu vida es cada día, y toma valor aquello que la vida son dos días, el que naces y el que mueres, pero mientras llega el segundo día, la impotencia ante el dolor y ante la situaciones que se generan por mi padecimiento.

También les quiero contar que cuando rio lo hago desde el fondo de mi alma, algo raro pasa con el cáncer que agudiza el gusto especialmente el gusto por el buen humor, un humorista que me ha ayudado mucho en estos días de postración ha sido el Mono Sánchez, sus ocurrencias y rutinas son fantásticas, gracias, Mono, porque me haces mas llevadero el miedo, aunque no sepas siquiera quien soy.

Otro sentimiento que se agudiza es la empatía, es por eso que la generosidad, el compañerismo y las manifestaciones de afecto son sinceras y se vuelven mas frecuentes con el pasar de los días, pero también viene una ausencia de ser competitivo, porque la vida es frágil y hay que vivirla día a día, aprender a vivir la debilidad que en ultimas es una verdadera fortaleza.

Para ir terminando esta reflexión, les digo que ser valiente es algo natural, el ser humano decide si quieres o no quieres serlo, y tener miedo también es algo del fuero interno, cada uno lo afronta a su manera, estar insoportable, irritable y hasta de mal genio es una consecuencia de enfrentar un  tratamiento que busca sanarte, esta sensación de no sentirte bien contigo mismo, de sentirte culpable porque haces que tus familiares los mas allegados en muchas ocasiones se olviden de sus problemas por ponerte cuidado, en eso soy un multimillonario ya que mi madre Aracely, mis hermanas Mery y Norma, cuñados Leonardo y en especial Juan Carlos y mis sobrinos Oscar junto a Karen, Juan Diego y Camilo, unidos a ellos han estado al pendiente de este ser también, así como también mis amigos a quienes les agradezco Fernando, Jairo, Hugo, Luz Helena, Roberto, Martha, Dorian, Yesid, gracias a todos ellos, Dios se lo ha de pagar haciéndolos felices.

Pero como todo no es malo, es indudable que el cáncer además trae regalos, como la posibilidad de traer los buenos recuerdos, recordar los momentos hermosos que me ha regalado la vida, la posibilidad de disfrutar cada día como si fuera el último, pero también recordar cuan feliz eras cuando niño, cuando nada te preocupaba.

Quien lea esto y no es enfermo de cáncer te recuerdo que una de cada 4 personas sufre de esta enfermedad, que es el mayor campo de investigación, que si bien es cierto el COVID es una peste agresiva, le pido a los gobernantes, periodistas y científicos recordar que existimos y que cada mala información por parte de ustedes, nos aterra más, sean humanos porque el miedo nos acorrala día a día.

Finalmente agradezco a mi familia y amigos porque es lo que mas me ayuda a pasar este largo y difícil periodo de sanación, estar junto a personas que saben escuchar y que, curiosamente, son pacientes junto a mí, todos están conmigo y me entienden, por eso no pienso en la partida final, pienso que puedo hacer mas por mi vida y en la vida de quienes me rodean, espero iniciar mi maestría y volver a trabajar en lo que me apasiona, el territorio.

Gracias a todos hasta acá mi reflexión, espero no haber sido aburrido y solo resta decirles a quienes lean esto que si tienen a alguien cercano que sufra de cáncer lo rodeen y lo comprendan es lo mejor para su sanación.

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