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*Marta Sáenz Correa

Uno de los mayores retos que tenemos que afrontar hoy los padres es la formación de nuestros hijos como buenos ciudadanos para el futuro. La tarea de criar hijos con adecuadas competencias sociales, que se conviertan en buenos ciudadanos no es nada fácil. Sin embargo, la formación de un hijo como buen ciudadano se genera de la filosofía de crianza que estrechen los padres, las practicas específicas que apliquen y la naturaleza de su personalidad.

Para muchos, el problema es que no todos los maestros y padres de familia tienen claro de que se tratan las competencias ciudadanas y como se fomenta desde la escuela y la casa. Según Enrique CHaux doctor en Educación de la Universidad de Harvard, las competencias ciudadanas son habilidades o capacidades que todos podemos desarrollar para aprender a relacionarnos pacíficamente con los demás, fortalecer la construcción de una sociedad democrática y participar activamente de ella.  Reiterando que lo más importante para avanzar en este campo, es entender que tanto en el colegio como en la casa se debe trabajar de manera articulada y, que se debe romper la creencia de que la educación ciudadana solo ocurre exclusivamente en el colegio o en casa.

La manera cómo viven los padres repercute en la formación de nuestros hijos, y es responsabilidad de los progenitores ser un modelo positivo para ellos. Los hijos siempre desarrollan hábitos de buena ciudadanía imitando las prácticas de sus padres en el hogar o lo aprendido en la escuela. Por lo cual, la clave está en enseñar a nuestros hijos a respetar a los demás y no discriminar a quienes son diferentes a él, a preocuparse por el bienestar común, y a participar y convivir en sociedad obedeciendo las normas establecidas. Para desarrollarles desde pequeños una conciencia cívica, es necesario hablarles sobre la comunidad, sus integrantes y como se desenvuelven, y animarlos a realizar labores que contribuyan al bienestar de la familia y del vecindario. Lo más importante, es transmitirles conductas ejemplares usando reglas justas dentro de la familia; y reforzar las lecciones aprendidas en la escuela en lo referente a responsabilidades ciudadanas.

Para finalizar, la Unesco plantea que es fundamental que las escuelas transmitan enseñanzas y valores que formen ciudadanos responsables. Por lo cual recomienda: que las escuelas pongan en marcha programas de convivencia e inclusión social que ayuden a mejorar la convivencia, la paz y la armonía y promuevan el desarrollo de habilidades, para trabajar en la comunicación, resolución de problemas, el pensamiento crítico, la cooperación y el liderazgo. Además, se sugiere trabajar en impulsar el intercambio de ideas con respeto y las habilidades cívicas individuales.

PARA DESTACAR:

No podemos olvidar que la responsabilidad de formar buenos ciudadanos, se fomenta desde el seno familiar con respuestas positivas, el buen ejemplo de los padres, y la participación activa, constante y entusiasta de las actividades cívicas y electorales.