Morir de tristeza: el síndrome del COVID-19 en el adulto mayor

Por: Jorge Enrique Diaz Varela

La tristeza del encierro es más dañina de lo que suponemos.

Murió de tristeza es algo que de manera popular se escucha mucho, pero ¿será posible morir de tristeza? He estado revisando a diestra y siniestra sobre ello y pues encontré que el poder de la mente sobre la percepción del mundo e inclusive sobre nuestra salud es más grande de lo que verdaderamente pensamos.

Para iniciar, me surge un par de preguntas sobre esta idea: ¿Por qué nuestros adultos mayores están muriendo a pesar que no tienen contagio del virus? ¿Será que están muriendo de tristeza?

Hay algo muy claro y es que la actitud influye en nuestra salud. Investigaciones sicosociales han demostrado que las actitudes que se tienen ante la vida provocan una serie de reacciones neuroendocrinológicas que influyen positiva o negativamente en nuestro organismo; un claro ejemplo lo vivimos en mi casa pero además alrededor en nuestro vecindario, a pesar que los organismos de salud han reportado que los posibles casos de contagio en el sector han sido cerrados por los resultados negativos, nuestros abuelos están muriendo; de 10 abuelitos fallecidos, 9 han muerto del corazón y uno murió de una caída, y entonces surge la pregunta ¿Qué está pasando?, la respuesta es SE ESTAN MURIENDO DE TRISTEZA.

Y es que a pesar de que están con sus familias, nuestros adultos mayores ven que después de 70 años no pueden asomarse ni siquiera a la ventana porque por cuenta de un decreto son vectores victimas y transmisores del virus, ellos que su vida son sus nietos ya ni siquiera los pueden saludar, mucho menor recibir un abrazo de sus hijos, pero esa parte se les olvidó a los “expertos” del gobierno, y entonces da la sensación que existe la idea de exterminar a los adultos mayores porque para alguien en algún momento resultaron ser estorbo para la sociedad.

Los abuelos caen como hojas secas en otoño, lo único que les queda es ver noticias, noticias desalentadoras y nefastas en las que a cada minuto repiten los presentadores o las propagandas que ellos son quienes corren y generan mas peligro, mueren sumidos en la tristeza, mueren en muchos casos en los hospitales abandonados por cuenta de “protocolos” solos y olvidados, porque el virus saco la verdadera inhumanidad de médicos, políticos y claro los del negocio multimillonario que armaron las funerarias.

Pero el tema no es solo que mueren solos y abandonados, porque el síndrome de la soledad y la tristeza rompe el corazón de sus familiares a quienes no se los dejan ver por ultima vez (a no ser que se tenga dinero o “palanca”) es mi caso, porque pasados 30 días de la muerte de mi padre, a pesar de no ser caso COVID lo cremaron, pero no nos permiten darle cristiana sepultura a sus cenizas por cuenta de los “protocolos” inventados por la Alcaldía, protocolos que no permiten, ya no a mayores de 70 sino de 60 salir de casa (no logran la cuota de muertos con los de 70 toca con los de 60), menos si eres obeso, o tienes una enfermedad (la que llaman comorbilidad), simplemente ya no el cadáver, la cenizas son propiedad del Estado y entonces no podemos aunque la Constitución no lo permite hacer nuestros actos piadosos para ayudar a elaborar el duelo, y claro la tristeza se ahonda y el síndrome se multiplica; el virus saca de las personas su verdadero ser, vemos como los “poderosos” aplican su tenue poder, con la mentira de proteger la vida.

Proteger la vida, y se nos mueren los abuelos de tristeza, proteger la vida y encierran a la gente, pero paradójicamente los contagios incrementan, proteger la vida y entonces aplican el terror diciendo que de cada 104 personas están contagiadas (40%), es decir que, si la matemática no falla, la realidad seria que 8 de cada 10 estamos infectados, porque se quiera o no cada uno de esos 4 infectados iniciales tienen contacto con otra persona, así las cosas Colombia tendría 40 millones de contagios, es decir ya nada que hacer, pero los gobernantes están empecinados en mantener el encierro, en mostrar su improvisación, y con ello ver caer como hojas secas en otoño a nuestros abuelos.

Morir de tristeza si es posible y Colombia esta muriendo de tristeza, la angustia y el temor de las gentes es latente, pero lo que mas me asusta es que quienes tienen el poder de cambiar en algo esta situación, día a día muestran los resultados como un éxito, como un logro, es mas en ocasiones se les ve la cara de alegría porque ocupamos el quinto lugar en un día en muertes o porque estamos a punto de superar a países altamente contagiados como España, Reino Unido, Chile, Perú, México y tal vez Rusia.

Claro que si nuestros abuelos ante este panorama están muriendo, mueren de tristeza de ver que este mundo los abandonó y aisló, porque son un “peligro“ para la sociedad, cada vez que veo las acciones tomadas por los gobernantes nacional y locales, se me asemeja mucho a la Alemania Nazi, creación de ghettos (barrios y zonas aisladas para evitar la propagación del virus), toque de queda vigilado por militares como si estuviéramos en guerra, aislamiento de enfermos, adultos mayores y familias porque pueden “infectar” a otros (en Alemania de la segunda guerra mundial aislar a los judíos porque eran un peligro para la raza pura) los hornos crematorios para esconder en Alemania las atrocidades de la guerra y hoy para esconder la realidad de un virus que llego para no irse, campos de concentración, ya en varias ciudades como Bogotá están listos (los llaman hospitales de campaña), si señores cada día mas estamos cerca de la tristeza y locura colectivas, todo a cuenta de la improvisación; claro me dirán que nadie estaba preparado, mi respuesta es contundente DEBERAIN ESTAR PREPARADOS, la catástrofes naturales son algo que nos acompañan siempre.

Claro que nuestros abuelos mueren de tristeza y pronto veremos caer la fruta madura que son nuestros niños, al igual que sus abuelos morir de tristeza  y tedio, pero desafortunadamente de esta nadie podrá salvarnos, la OMS nos condenó a morir en el encierro, ante un virus que si te contagia es posible recuperarse en casa, pero si vas al hospital sales en una bolsa plástica rumbo al horno crematorio, un virus que con un tapabocas, alcohol, antibacterial y una mezcla de cloro con agua se puede matar, un virus que fue capaz de encerrar a 5 mil millones de seres humanos, pero que en su mayoría ya han superado la crisis, pero por alguna razón extremista en nuestro país vamos en 129 días encerrados y contando, porque el ministro de Salud inicialmente había dicho que iríamos hasta marzo del 2021, pero otras voces del gobierno hablan de junio de 2022, las consecuencias d ir de cuarentena en cuarentena serán irreparables, no solo económicamente hablando, sino socialmente porque el resultado será el aislamiento ante otros porque pueden ser NUESTROS ASESINOS

La tristeza mata, pero mata más la ineficacia e improvisación del gobierno, el amarillismo de la prensa y la soledad de las familias.

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