Matrícula Cero: El sueño cumplido del Profesor, Jairo Torres.

El 3 de enero sale la convocatoria para la elección del Rector de la Universidad de Córdoba y en el partidor por el cargo veremos de nuevo al profesor que le abrió las puertas a la matrícula cero.

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

@marchenojob

Desde que Jairo Torres Oviedo, llegó a la rectoría de la Universidad de Córdoba, ubicó en el meridiano de su gestión al estudiante, (antes era la politiquería) y su trabajo logró poner el conocimiento de la institución al servicio de la región. Algo que él llama “Volcar la Universidad al Territorio”. Al parecer eso no le gusta a una minoría que no tiene representación en el Consejo Superior de la Universidad y tampoco presencia política en el Congreso de la República.

Esa minoría, gracias a un tecnicismo jurídico frenó la posesión para su segundo periodo institucional. Torres Oviedo debía asumir nuevamente la Rectoría el pasado 18 de diciembre, pero ante una decisión del Consejo de Estado que admitió una demanda contra su elección y la suspendió de forma temporal, decidió renunciar.

Para el Profe Jairo, no debió ser fácil tomar aquella decisión, sobre todo cuando sus asesores jurídicos le señalaron el camino para salir victorioso en el Consejo de Estado. A pesar de ello, a muchos nos sorprendió verlo renunciar públicamente con palabras entre cortadas y en medio de aplausos. La institucionalidad de la universidad por encima de cualquier interés, resume el ADN de su renuncia.

No podemos olvidar que antes esa renuncia, Jairo Torres, había logrado nuevamente la gratuidad de la matrícula para el primer semestre del 2021, y la noticia la tenía guardada para dársela a estudiantes y a sus familias en la posesión que fue dinamitada por intereses politiqueros; esos que movieron los hilos en el pasado oscuro de la universidad.

Fueron por lana y salieron trasquilados.

El Consejo Superior sesionó el 17 de diciembre y en pleno aceptó la renuncia de Torres Oviedo y designó como Rectora encargada de la Universidad a la docente, Delia González Lara, profesional que hace parte del colectivo que en los últimos cinco años ayudó a trasformar la Universidad.

Quienes impidieron la posesión de Torres Oviedo se quedaron con las manos vacías, porque fallaron en su aventura de imponer a un rector encargado, debido a que el Gobierno Nacional con la Ministra de Educación y el representante del Presidente, decidió respaldar a una persona que comparte la visión de Universidad que tiene Torres Oviedo.

Al final, la sociedad y la comunidad universitaria arropó a Torres Oviedo y los conspiradores quedaron al descubierto. Se puede decir a “Raja Tabla”, que fueron por lana y salieron trasquilados.

El 3 de enero sale la convocatoria para la elección del Rector de la Universidad de Córdoba y en el partidor por el cargo veremos de nuevo al profesor que le abrió las puertas a la matrícula cero. Tras su renuncia el proceso en el Consejo de Estado pierde sentido, y por ello el abogado, Iván Acuña Arrieta, apoderado de Torres, pedirá ante dicha entidad el archivo del proceso.

No existe ningún impedimento jurídico para que Jairo Torres vuelva a aspirar a la Rectoría de la Universidad de Córdoba, y aunque él no lo ha decidido aún, todo indica que volverá a someter su nombre a consideración del Consejo Superior.

Es imperativo recordar que, en los últimos 5 años, las relaciones de la Rectoría de Torres Oviedo con los congresistas del departamento, estuvieron inscritas en un plano cordial y colaborativo. Una de sus propuestas la denominó “Córdoba Transformada”, que es algo así como la ciencia y la política, haciendo esfuerzos conjuntos para derrotar males que azotan a Córdoba, como el analfabetismo, para referirme a uno de los tantos proyectos que gravitan en la hoja de ruta de la Institución.

Estamos en la recta final de uno de los años más dolorosos en la historia del departamento. Al gobernador de Córdoba, Orlando Benítez, le escuché decir que, por las causas de la pandemia, este año se perdieron más vidas en el departamento que las que se apagaron en los tiempos más violentos del conflicto. Se esfumaron empleos, se debilitó la economía y muchos sectores se quebraron.

En materia de educación, la pandemia impuso la virtualidad, como una nueva modalidad de enseñar, para lo cual no estaban preparados profesores, Instituciones Educativas y alumnos. El fantasma de la deserción escolar encontró un caldo de cultivo para hacer de las suyas.  Señales débiles de internet, poca cobertura en zonas rurales y en sectores urbanos deprimidos, y falta de equipos empezaron a nublar el panorama educativo.

Jairo Torres Oviedo, desde la Presidencia del Sistema universitario Estatal, SUE, junto a los otros rectores de las universidades públicas, comenzaron a trabajar en la llamada matrícula cero, teniendo en cuenta que, si no había para comer y pagar los servicios públicos, menos alcanzaría la plata para pagar las matriculas en las universidades públicas.

La apuesta era agresiva y difícil de aterrizar, debido a que de acuerdo al SUE, los presupuestos de las universidades públicas se aprueban año a año de manera deficitaria, es decir, los recursos disponibles, no alcanzaban a cubrir la totalidad de sus gastos de funcionamiento e inversión requeridos, y por ello en ese panorama no era viable financieramente plantear la gratuidad en las matrículas a partir de una disminución de gastos y un recorte en inversión, sin que llegaran recursos adicionales.

Sin embargo, al tocar las puertas del gobierno nacional y de entes territoriales la matrícula cero se hizo realidad. Para Jairo Torres Oviedo, gran impulsor de esta iniciativa, hoy la matrícula cero es algo así como “un sueño cumplido”.   

Comentarios

Comentarios

Check Also

Comenzó la reconstrucción de viviendas en Nuevo Milenio, tras incendio

La propia comunidad comenzó la reconstrucción de las viviendas en el sector de Nuevo Milenio, …