Las tribulaciones de médicos en Córdoba.

Es deleznable la falta de compromiso de una entidad de salud con la vida; es el caso del hospital San Diego de Cereté, donde una médica tuvo que acudir a la tutela para que dicha ESE, precisamente intervenida por la Superintendencia Nacional de Salud, le pueda garantizar sus elementos de seguridad, en aras de proteger su vida. 

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

@marchenojob

Dejémonos de hipocresías, a quienes están en la primera línea enfrentando el COVID-19, médicos, enfermeras y en general personal de la salud, a quienes ahora llaman héroes, les están dando un trato indigno en hospitales e IPS. No solo es la falta de equipos de protección, y me refiero a verdaderos elementos que en realidad los salven del contagio (más que un tapabocas y un gorro), es además la retribución miserable que reciben en las entidades de salud donde laboran.

Se acaban de publicar cifras actualizadas sobre la afectación del coronavirus en trabajadores de la salud en el país. Van 678, y el dato indica que 527 (77%) se han infectado en medio de la práctica de su profesión. Representan el 6,7% de todos los contagios. El boletín del Instituto Nacional de Salud, relaciona dos casos en Córdoba, pero en el departamento se habla de 4 casos y un número importante que están en aislamiento esperando resultados de las pruebas. 

En las últimas horas se conoció la muerte de otro médico en Colombia por causa de la COVID-19. Se trata de Enrique Gamarra, quien falleció en Santa Marta tras permanecer un mes en UCI. Los gremios médicos indican que 10 personas del sector de la salud han perdido la vida por causas del coronavirus. 

La situación actual de médicos y enfermeras enfrentando la lucha contra el coronavirus, se asemeja a la de un ejército con fusiles usados en la segunda guerra mundial, contra un enemigo dotado con toda la tecnología moderna. Al final de la pandemia los primeros terminaran diezmados y exterminados, si el Gobierno no les garantiza elementos fundamentales para su defensa. La capacidad del virus supera ostensiblemente la débil protección de los médicos.   

ARL y Empleadores. 

El congresista de Córdoba, Erasmo Zuleta Bechara, está dando una pelea para que se les garantice la debida protección a los trabajadores de la salud.  “Se supone que la finalidad de las ARL es proteger a los trabajadores de enfermedades, accidentes y de las consecuencias derivadas de estos, como resultado del trabajo que desarrollan. No obstante, en el último mes, cuando miles de profesionales de la salud han luchado de frente contra la Covid-19 y se han visto golpeados directamente por la pandemia por cuenta de su labor, las ARL en vez de ser solidarias, se escudaron en las falencias de la legislación vigente y descargaron las responsabilidades en los empleadores”. Sostuvo en su última columna en la revista Dinero.

Dionne Cruz, Presidenta de la Asociación Colombiana de Salud Pública, señaló que “la situación es evitable si se logra que los empleadores de la mano de las Administradoras de Riesgos Laborales  entreguen los elementos de protección personal y de bioseguridad que merecen todos nuestros trabajadores de la salud”  Sostuvo que la Procuraduría General de la Nación,  ha dicho que el 14% de las IPS solo han recibido por parte de las ARL los elementos de protección personal, lo cual quiere decir que la mayoría de las administradoras están incumpliendo los decretos del Gobierno Nacional.  

El mal trato a la bata blanca en Córdoba.

En Córdoba, una médica  tuvo que acudir a una tutela para que el hospital San Diego de Cereté le garantizara elementos de bioseguridad, en el afán de proteger su vida en medio de su lucha contra la pandemia de la COVID-19.  El juzgado segundo promiscuo de Cereté concedió la medida provisional con el propósito de proteger el derecho a la vida de la médica Diana Esther González Berrocal.  

En Montería se conoció otro caso que atropella la dignidad de los médicos y vulnera sus derechos. En la Fundación Amigos de la Salud, los médicos especialistas trabajan por prestación de servicios, (facturan al final del mes los servicios que prestan).  El asunto es que cuando les van a pagar,  les hacen un descuento del 10% por pronto pago, y esto sin contar que en muchas ocasiones les hacen otro descuento por glosas (descuentos que las EPS les hacen a las clínicas, según ellos por procedimientos mal facturados). ¿Qué culpa tienen los médicos que los procedimientos hayan quedado mal facturados?

Hay más. La IPS Visión Total, que atiende la especialidad de oftalmología mantiene a sus profesionales con deudas de varios meses. En la entidad es normal que a un médico le deban 4 meses, y a pesar de ello resulta extraño que los mismos se nieguen a hablar sobre el tema. Una persona que conoce la situación laboral en muchas IPS de Córdoba, me dijo off the record, que la jugada maestra de las IPS es al momento de la contratación donde se estipula que los pagos serán a 60, 90 y hasta 120 días. Todo un exabrupto.

El Intervenido hospital San Jerónimo lidera atropellos laborales.  

En el hospital San Jerónimo de Montería, otra de las ESE intervenida por la Supersalud, hay deudas atrasadas con los profesionales de la salud, y la entidad muestra un ejemplo de desigualdades salariales, toda vez que el agente especial interventor, Rubén Darío Trejos, gana 35 millones de pesos mensuales, mientras que un médico general recibe un promedio de $4 millones 300 mil,  una enfermera profesional $2.800.000, y una auxiliar un millón 400 mil pesos.   

NOTA. Médicos y enfermeras de Córdoba me pidieron el favor que formule esta pregunta a las autoridades nacionales, departamentales y municipales de salud. ¿Qué ha pasado con el incentivo adicional para los trabajadores de la salud que están atendiendo en el país la emergencia del coronavirus, prometido por el presidente, Iván Duque? 

 

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