La muerte le gana la partida a las tutelas.

En ese menú de tragedias es imperativo agregar a los muertos del sistema de salud, a aquellos enfermos que a pesar de tener un fallo de tutela a su favor terminaron en una sala de velación.

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

@marchenojob

Estamos preocupados en este país por los asesinatos sistemáticos de líderes sociales, así como de dirigentes comunales, reclamantes de tierras y de defensores del medio ambiente. Yo insisto en la necesidad de incluir en esa lista a las víctimas de siniestros viales, porque considero que muchas de las muertes en las vías se pueden evitar. En ese menú de tragedias es imperativo agregar a los muertos del sistema de salud, a aquellos enfermos que a pesar de tener un fallo de tutela a su favor terminaron en una sala de velación.

Para tener la opción de vencer la enfermedad, hay pacientes que primero tienen que librar una batalla en los estrados judiciales con su EPS, lucha que se complica si esa EPS está intervenida o bajo un proceso de liquidación ordenado por la Superintendencia Nacional de Salud. Después con el fallo de tutela; si el paciente aun está vivo, debe acudir al incidente de desacato, porque las EPS tienen un equipo jurídico, digámoslo sin eufemismos, experto  en mamarle gallo a dichos fallos. 

Los pacientes se siguen muriendo en medio de los trámites de las EPS, en las salas de urgencias, ante la pasividad de la Supersalud, sin la posibilidad de albergar un ápice de optimismo en que del gobierno nacional lleguen acciones destinadas a humanizar el deteriorado sistema de salud. 

Siempre que se liquida una EPS, durante el proceso muchos de sus afiliados inexorablemente están condenados a que les aplacen durante tiempo indefinido sus tratamientos médicos, que estaban autorizados y programados. En la mayoría de los casos el paciente inicia de nuevo el proceso desde la consulta con el médico general y muchas veces fallece porque se le aplazó la cirugía o un tratamiento o procedimiento médico urgente. Esa situación la conoce el Supersalud, Fabio Aristizábal.

Según el portal actualícese.com,  hasta noviembre del año pasado, la Supersalud había liquidado 18 EPS en siete años, con consecuencias gravísimas para sus afiliados. Esas entidades suman 2.4 millones de usuarios que debieron ser reubicados en 19 EPS restantes sobre las que no se tiene ninguna medida de vigilancia. Sobre otras 3 empresas la Supersalud ha ordenado revocatoria parcial de funcionamiento (dejaron de operar en algunas regiones).

 El paseo de la muerte ya no es en cualquier medio de transporte, entre EPS e IPS, ahora los pacientes, además de morir  en las salas de urgencias, fallecen en sus casas, porque cuando sus familiares los trasladan a las instituciones de salud, en muchos casos ya no hay nada que hacer, y siempre la lectura que se hace de esas situaciones que terminan en la muerte, es que se perdió mucho tiempo valioso desde que ordenaron el procedimiento médico, hasta que se logró soltar el nudo de los trámites para acceder a una Unidad de Cuidados Intensivos o a una sala de cirugía.

Deficiente infraestructura de salud.

Funcionario: “Estamos buscando cupo en una entidad de salud con una Unidad de Cuidados Intensivo disponible”.  Familiar de paciente: “Pero nos informaron que en la clínica (x) hay UCI disponible”. Funcionario: “si, el problema  es que la EPS del paciente no tiene convenio con la clínica (x). ¿Y entonces?, ¿que se muera el paciente?

En medio de estos trajines, tratando de ayudar a familiares de pacientes, aprovechando la audiencia que me dan los medios donde escribo, nunca olvido un caso del 12 de marzo de 2016. Entonces, paso a paso le hice seguimiento a la situación de Minto Herrera, una señora que trajeron grave del municipio de Planeta Rica a urgencias de la antigua Saludcoop en Montería. La camilla se les cayó a los auxiliares cuando la bajaron de la ambulancia, la tuvieron dos días en urgencias mientras le ubicaban una UCI, la cual nunca consiguieron, al tiempo que sus familiares observaron como se le escapó la vida, en medio de las oraciones y suplicas para que le consiguieran la UCI.  

El pasado 7 de noviembre de 2018, el medio digital Tu Noticia Hoy Cereté, publicó la siguiente historia:  En medio del dolor y la tristeza, familiares de Gustavo Adolfo Montes Álvarez, el joven cereteano de 18 años, residente en el barrio Santa María de Cereté, quien falleció en el hospital San Jerónimo de Montería, le contaron a este medio cómo se esfumó una vida en medio de su impotencia y el clamor para que una clínica de la ciudad de Montería  se dignara en atenderlo,  puesto que cada minuto que pasaba su condición de salud empeoraba; pero no hubo poder humano, tampoco valió la urgencia vital para estos casos, porque la respuesta al fin y al cabo fue que no podían recibirlo.

Según lo narrado por Henry Quitían, su padre, el muchacho había llegado a las 11:00 de la noche contento, y como de costumbre se puso a escuchar música en la cama. “Ya me había acostado cuando la hermana me tocó la puerta y cuando llegué a su habitación estaba convulsionando. Lo tomé y lo llevé al hospital Sandiego, donde los médicos lo reanimaron por espacio de media hora, y fue entonces cuando decidieron trasladarlo a Montería por lo delicado que estaba, buscando mayor recurso para su atención.

 Antes de cruzar por la clínica Montería la situación iba empeorando, fue entonces cuando la ambulancia entró a esa clínica, y el médico que lo iba acompañando les pidió pronta atención, les dijo que era una urgencia vital. Dijeron que para esos casos se necesitaba de un protocolo y que no podían recibirlo, en eso tardamos como media hora; ante la negativa decidimos no perder más tiempo y arrancamos para el hospital San Jerónimo, pero a pocos minutos de haber llegado le repitió el otro paro.  Falleció a la 1:30 de la madrugada. Mi hijo era, sano, serio, no tomaba, era  un muchacho bueno”, indicó Quitian. La narración es del periodista Domingo Rosso. 

El pasado 7 de diciembre de 2018, el periodista Jorge Corena, escribió que en el hospital regional San Vicente de Paúl de Lorica fallecieron dos pacientes mientras esperaban autorización de la EPS Cajacopi. “En horas de la mañana del jueves se registró la muerte de un bebé de 12 meses de nacido, oriundo de un resguardo indígena del municipio de Tuchín. Familiares del bebé señalaron que estaban a la espera de una orden de remisión de la EPS Cajacopi para ser atendido en un centro asistencial de segundo nivel en Montería, tras ser diagnosticado con problemas cardiacos”.

“Esa misma semana,  también se conoció la muerte del señor Ezequiel Correa Pérez, cuyos familiares venían denunciando negligencias de la EPS Cajacopi, entidad que se tardó más de 8 días para tramitar la orden de traslado del paciente desde la UCI del hospital San Vicente de Paúl a una clínica de tercer nivel debido a un severo problema digestivo”.

Hay muchos casos de pacientes que ganaron la tutela y siguieron padeciendo en medio de su  batalla con la EPS, hasta perder la vida en el pulso con la enfermedad. 

Son los muertos olvidados en los archivos de los medios de comunicación. Unos fallecieron por la falta de disponibilidad de una UCI, otros ganaron la batalla en los estrados judiciales, pero en muchos de los casos la muerte la ganó la partida a la tutela. 

 

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