El reto de lavarse las manos en pueblos sin agua.

 Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

@marchenojob

En la vereda Coveñitas, detrás del aparente ambiente turístico se esconde un drama por la falta de agua potable que afecta a los habitantes de las casi 100 viviendas.

En la época de la pandemia, cuando el agua ahora se transa en la Bolsa de Nueva York, anticipando problemas de escasez, justo en momentos que obligan al distanciamiento social y a seguir al pie de la letra estrictos protocolos de bioseguridad, los medios y redes sociales registran a diario el drama de habitantes de zonas rurales por la falta de agua potable. Sin agua no hay forma de lavarse las manos.

En algunos corregimientos y veredas de Montería la falta de agua potable condena a miles de personas a una muy mala calidad de vida. Las historias de luchas por el agua se escriben a diario en sectores apartados de municipios de Córdoba. Campesinos y personas humildes acuden a bloqueos de vías y protestas sociales para reclamar el derecho al agua.

Para tratar de acercarlos a esa triste realidad, me permito exponerles algunos relatos de pueblos con sed, de gente consumiendo agua no apta para el consumo humano.

El drama que se esconde en un ambiente turístico. 

En el corregimiento el Cerrito del municipio de Montería, hay una vereda llamada Coveñitas, donde la gente, para mitigar un poco la sed, se abastece de agua en un estanco. Llama la atención que el sitio atrae a personas los fines de semana, para tomar un baño, ingerir licor y degustar comidas. Sin embargo, detrás del aparente ambiente turístico se esconde un drama por la falta de agua potable que afecta a los habitantes de las casi 100 viviendas del caserío.

En la vereda se consigue una caneca de agua por dos mil pesos, pero si el humilde campesino no los tiene, no le queda otra opción que llenar sus tanques en el citado estanco o represa. Agua contaminada, con todos los desperdicios que dejan las personas que se bañan en dichas aguas un fin de semana.  

Corrupción y olvido.

Quien no tenga moto o carro para ir a buscar agua a Momil, que aliste el bolsillo y compre agua empacada para cocinar y beber, o que la negocie con quienes la traen en carretilla. La angustia de vivir sin agua la sufren 3 mil 600 habitantes de Sabaneta, corregimiento de Momil.

En ese corregimiento se volvió paisaje observar el desfile de personas hacia los pozos a buscar agua, que a pesar de no ser apta para el consumo humano la utilizan para lavar ropa y otros quehaceres. En Sabaneta la gente se disputa el agua con los animales.

Lo absurdo es que en la población construyeron una alberca e instalaron una tubería para traer el agua de Momil, y adecuaron unas domiciliarias para llegar el líquido a las viviendas. Sin embargo, esas obras no justifican la gran inversión porque solo bombean una hora o máximo hora y media cada mes o mes y medio. ¡Todo un atentado contra la dignidad de esas personas!

El alcalde que insiste en el lavado de manos, y el corregimiento que no tiene agua.

El alcalde del municipio de San Pelayo, Harving Espitia, es muy juicioso a la hora de socializar las medidas para frenar la propagación del Coronavirus. El asunto es ¿cómo pedirles a los habitantes del corregimiento Las Guamas de dicha municipalidad que no olviden el constante lavado de manos, cuando a esa población el agua llega una o máximos dos veces al mes?

El acueducto de Las Guamas hace años que no funciona. Van 4 administraciones que prometieron optimizarlo sin que ninguna les cumpla a sus más de tres mil habitantes. El agua les llega desde el municipio de Cotorra, desde donde la bombean de vez en cuando. ¿Por qué Las Guamas no tiene su propio acueducto?, ¿Acaso sus habitantes no lo merecen?

Los muertos de San Anterito en la peregrinación por el agua

El día que abran el grifo para por fin inaugurar el acueducto de San Anterito, uno de los corregimientos más antiguos de Montería, ubicado a unos 30 kilómetros de la cabecera municipal, habrá que programar un minuto de silencio por los miembros de una misma familia que murieron en un accidente de tránsito en la vía Tierralta-Montería, a la altura de ese corregimiento. La triste historia describe que esa mañana de abril del 2016, Arístides Arroyo y su hijo Fabián Arroyo fueron atropellados por un vehículo cuando iban a recoger agua a una hacienda.

Más de 9 mil habitantes de San Anterito y de San isidro carecen desde hace décadas del servicio de agua potable, y una de las formas más comunes de protestar es bloquear la vía Montería-Tierralta. El acueducto lleva años en construcción y la obra se ha paralizado en varias ocasiones. El actual alcalde de Montería, Carlos Ordosgoitia se comprometió culminarlo y entregarlo en los próximos meses.

En Loma Grande se produce riqueza, recogen pobreza y no tienen agua.

Más de 25 municipios de Córdoba y otros de Antioquia depositan sus basuras en la vereda Loma Grande del corregimiento el 12 de Montería, y eso le produce riquezas al operador del relleno sanitario e ingresos al Municipio. A pesar de producir riquezas, los habitantes de la vereda no cuentan con agua. Algo que no falta en esa comunidad, son los malos olores que se desprenden del relleno.

La comunidad alista un bloqueo en la vía que conduce al relleno sanitario. Soportaron el primer pico de la pandemia sin agua, y ahora que se comienzan a incrementar los casos, no tienen como aplicar protocolos de bioseguridad como el lavado de manos, simplemente porque no hay agua. Hay muchos pueblos que afrontan la pandemia sin agua. ¿Cómo pedirles el lavado de manos constante?

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