Con donación de su plasma médico salvó a un colega y ahora viven para contarlo.

Una pantalla los aísla físicamente pero la sangre une de por vida a los médicos Gustavo Salgado Otero, pediatra; y Filippo Chimento Vilaró, anestesiólogo, quienes superaron el Coronavirus en su etapa más severa y ahora viven para contarlo.

Los protagonistas de esta emotiva historia se saludaron y narraron sus testimonios a través de las plataformas de la Universidad de Córdoba y de la emisora institucional, Unicórdoba Estéreo (90.0 f. m) en el marco del programa Conéctate con la U, de la Unidad de Comunicaciones y Relaciones Públicas, que llegó a su emisión número 12, con enfoques periodísticos en su mayoría relacionados con la pandemia que flagela al mundo.

Una vez recuperado en casa el doctor Chimento, barranquillero y residenciado en Montería, fue llamado por los familiares de su colega cordobés, Gustavo Salgado Otero, para que donara su plasma y poder intentar sacarlo del estado crítico en el que se encontraba, clínicamente sin vida e intubado en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de la ciudad, con las comorbilidades advertidas por las autoridades internacionales de la salud como las más peligrosas en los casos positivos: diabetes, hipertensión, y obesidad.

El procedimiento, realizado con éxito en otros países también fue beneficioso en esta pareja de galenos, a quienes el Coronavirus ahora hizo grandes amigos, incluso, podría considerarse en adelante una relación de padre e hijo.

Narra el doctor Salgado que sus exámenes de laboratorio eran incompatibles con la vida, pero, a partir de las 48 horas de realizada la transfusión empezó a recuperar fuerzas con el plasma de quien hoy considera su redentor. Las palabras de despedida a su esposa y a su señora madre, en caso no despertar en la camilla de UCI, se desterraron de la realidad, así como fue desterrado el virus de su organismo.

“Alcancé a agradecerle a mi esposa por todo ese tiempo a mi lado y mi madre por haberme dado la vida. Sin embargo, hoy doy gracias a Dios por este milagro que hizo conmigo, también al doctor Filippo, quien donó el plasma para que empezara a mejorar mi salud, a mi familia, a mi esposa, a mi mamá, hermanos e hijos, a mi lado en todo momento, gracias”, sostiene el pediatra chinuano.

La experiencia del doctor Filippo Chimento encierra un drama que supera poco a poco, porque salvó la vida de un padre después de perder el suyo, en Barranquilla, el también anestesiólogo Salvador Chimento Güete, quien debió ser internado por la COVID 19, pero perdió la batalla el 6 de junio, por una complicación inherente a una sobreinfección bacteriana, según lo narra su hijo.

“Fue una experiencia bastante desagradable, después de perder a mi padre en Barranquilla me contagié atendiendo a un neonato positivo en el hospital San Jerónimo de Montería, eso me conllevó a contagiar a mi núcleo familiar, mi esposa con 27 semanas de embarazo con amenaza de parto pretérmino. Ya en el proceso de recuperación recibí una llamada para donar el plasma que era referente en otras partes del mundo, fue una llamada de alguien desesperado que me motivó, porque era el único salvavidas para él, lo pudimos hacer y nos abre muchas puertas para seguir intentando esta terapia para COVID 19. Realmente es un milagro de Dios que el doctor Salgado esté de nuevo con nosotros”, sostuvo el doctor Filippo Chimento Vilaró.

Los médicos Gustavo Salgado Otero y Filippo Chimento Vilaró, quienes han servido a la sociedad desde su ejercicio en clínicas de Montería, afectados de forma severa por la COVID 19, ya recuperados, coinciden al afirmar que sobrevivir a la enfermedad permite entender que en la vida hay cosas que valen más que el dinero y que el trabajo: la familia, los amigos y Dios como ser supremo.

“Soy un hombre nuevo, llevaré la vida con más tranquilidad, más unido a la familia, no separarme tanto de ellos por el trabajo, es importante disfrutar a la familia antes que cualquier otra cosa, también es importante comunicarse más con Dios, seguiré mis labores una vez me sienta en condiciones”, relata el doctor Salgado desde la sala de su casa en Montería.

Chimento admite que desde que hizo la confirmación no tomaba una camándula en la mano, “pero en mi estado lo hice en familia y las oraciones me ayudaron a salir adelante. La COVID 19 no tiene un tratamiento específico, sino para manejar los síntomas, por eso creo que lo que es realmente necesario es buscar la ayuda de Dios, ha sido una oportunidad para darnos cuentas que hay cosas más importantes que lo material”, relata el doctor Chimento Vilaró.

No hay otro virus diferente en este momento

El doctor Chimento Vilaró agregó como aporte médico que no existe en estos momentos en el ambiente un virus o virosis diferente a la COVID 19, que pueda ser entendido como motivo para relajarse y no tomar las medidas necesarias a tiempo.

“Cualquier sintomatología relacionada con dolor de cabeza, fiebre, nausea, diarrea y dolor en el cuerpo se debe considerar COVID 19, hasta que no se demuestre lo contrario. Es importante no automedicarse, aislarse y buscar ayuda médica que puede ser por teleconsulta con la EPS o acudir a un centro asistencial”, sugirió el entrevistado sobreviviente de la pandemia.

Dijo finalmente que el manejo en casa también debe ser supervisado por el médico tratante, quien debe indicar en qué momento se debe acudir a un hospital, con base en las escalas que permiten medir saturación de oxígeno, frecuencia cardiaca y otros procedimientos profesionales.

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