Violencia y paz en Colombia. Del dicho al hecho

 

 

Por JORGE ENRIQUE DIAZ VARELA

La violencia  en Colombia, un país católico, racista, discriminatorio, machista, por momentos extremista, arbitrario y lo más grave aún amante de la sangre, perpetua la violencia, esa que no deja que el país mantenga el rumbo al desarrollo social y económico.

Esa violencia alimentada por sectores diversos del país, en un principio por los chapetones, luego los pájaros y chulavitas, pasando a los bandoleros y las guerrillas, las AUC y los Carteles de la Droga, los sicarios y bandas criminales, en muchos de los casos estas acciones alimentadas por sectores de la industria o la política para mantenerse en el poder gracias a la zozobra que dichos actos genera.

Pero me pregunto ¿cuál es la intencionalidad de los actos terroristas de los últimos días? ¿Porque precisamente cuando sale una denuncia de violencia contra una periodista en la cual solo anuncio que “EL” la violo, hay otros elementos distractores? ¿Es tan importante ese “EL” que vale la muerte de patrulleros inocentes, muertes que hacen que el país cambie su solidaridad, y sepulte el acto violento contra Claudia Morales?

Lo preocupante es que la extrema derecha ya utiliza la muerte de los patrulleros como botín electoral, cuando estas organizaciones como se llamen utilizan las redes sociales para difundir imágenes, o culpar a sectores comprometidos con la paz y hasta llegan al nivel de culpar al Presidente Santos sobre acciones de las cuales no tiene ni ha tenido control, cosa que difícilmente el colombiano de a pie no puede decir de otros sectores, que impulsaron falsos positivos, despojo de tierras y acciones corruptas en el pasado y presente.

La violencia en Colombia cambio de actores y sigue escalando, no es extraño que las BACRIM, el ELN, grupos de narcotraficantes como los carteles Mexicanos actúen agrediendo de manera grave y generando acciones terroristas que van contra la ciudadanía y los sectores sociales, asesinando a diestra y siniestra policías, ciudadanos y líderes sociales.

Pero que es altamente preocupante es que la violencia se ha trasladado a las toldas de la policía, no es extraño ver cada día cientos de videos donde los denominados “agentes del orden” abusan de su autoridad, agreden a los ciudadanos a niveles insospechados de violencia, en lugar de gastar las energías en “aplicar” el seudo código de policía de manera agresiva como lo hacen, deberían concentrar sus energías en atacar de frente el accionar de los verdaderos violentos del país.

Ahora bien más allá de discutir quien o que genera estas acciones violentas, que de seguro en época electoral tienen un fondo político, tenemos una realidad, es que se ha reducido las extorciones, ataques, tomas a niveles muy bajos, sin embargo la inseguridad aumenta y esta es una realidad absoluta, los delincuentes organizados o no hacen de las suyas en las calles de grandes y pequeñas ciudades, el  micro tráfico campea en los municipios, algo está pasando, porque terminamos con la guerra más antigua del mundo y nos enfrascamos en una “guerra” en la que la policía ve como su “enemigo” al vendedor ambulante, al parrillero en moto, al taxista, al ciudadano del común, para muchos fue impactante el video donde se ven varios uniformados golpeando a un militar en el Valle, o las agresiones a un Médico en las Calles de Bogotá, o las agresiones a los motociclistas que se manifestaban de manera pacífica por las acciones improvisadas del alcalde de Bogotá.

En conclusión hemos logrado acallar los fusiles de las FARC, pero aún siguen reductos violentos como sus disidencias, el ELN, BACRIM, Clan del Golfo entre otros, pero también hemos pasado al “Cartel” del bolillo, donde muchos de los policiales actúan sin ton ni son atacando a los ciudadanos del común, y esto último trae una consecuencia y es la insolidaridad mostrada entre los ciudadanos después del atentado en Barranquilla donde hubo 5 patrulleros que perdieron la vida, los mejores aliados de la Policía los ciudadanos, pero ellos con su actuar están quedándose solos, es hora de retomar la vía de la verdadera filosofía de la Policía, y volver a ser aquel policía de la cuadra amigo de todos y así lograr consolidad otro pedacito de paz, con justicia social.

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