Una plegaria por los niños de Fundación.

 

¿Cuántas Yuliana Samboní y Génesis Rúa tendrán que padecer bajo la furia irracional y vejámenes de los miles de depravados sexuales que se movilizan libremente entre nuestros hijos, para que el Estado reaccione?

¿Dónde estaba el Estado cuándo sucedieron estas tragedias? ¿Por qué en Fundación, en el año 2014, una buseta de transporte especial circulaba por sus calles llena de niños sin las mínimas condiciones de seguridad?

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

En Twitter: @marchenojob

Habrá que revisar la historia para ver si en el pasado cayó alguna maldición sobre este municipio de calles polvorientas del Caribe Colombiano, donde pareciera que la vida de los niños no vale nada. El 18 de mayo de 2014, junto a un grupo de periodistas en Bogotá, nos alistábamos para cerrar una edición más de la revista Nueva Ruta (medio especializado en transporte), y habíamos decidido que en la portada iría la foto de un bus híbrido (motor convencional y eléctrico) porque era la novedad en el mercado y ayudaría mucho en la conservación del medio ambiente.

Al final de la tarde un empresario de transporte de Santa Marta nos llamó para informarnos que una tragedia había sucedido en Fundación, Magdalena, donde habían fallecido muchos niños al interior de una buseta de transporte especial que se había incendiado cuando el conductor, de forma artesanal, le estaba suministrando combustible. Después de la llamada tuvimos que debatir si manteníamos el tema de portada o si el hecho horroroso ocuparía la misma.

La historia de Fundación dice que el 18 de mayo de 2014, sobre las doce del medio día, 33 niños y niñas, y un ama de casa, murieron en medio de las llamas de una buseta, algo apocalíptico que centró hacia esa población los reflectores de los medios nacionales y de las autoridades gubernamentales. Los niños murieron incinerados después que el conductor de forma irresponsable, cuando transitaba por una de las calles, intentó echarle gasolina a la buseta con los niños adentro y sin apagar el motor.

La semana que termina, Fundación volvió a ser noticia por cuenta del llamado “Monstruo de Fundación”, que es la forma como en el municipio describen a Adolfo Arrieta García, acusado de violar y matar (incinerar) a Génesis Rúa Vizcaíno, de 9 años.

De nuevo Fundación está de luto y sus habitantes lloran abatidos por la tragedia. “Cuiden a sus hijos”, fue el mensaje de la madre de Génesis durante el sepelio que conmovió a Colombia entera.  ¿Dónde estaba el Estado cuando sucedieron estas tragedias? ¿Por qué en Fundación, en el año 2014, una buseta de transporte especial circulaba por sus calles llena de niños sin las mínimas condiciones de seguridad?

Lo peor es que somos un país sin memoria. Antes de las dos tragedias que sacudieron a Fundación y a toda Colombia, habían sucedido dos hechos idénticos que como en esta oportunidad también habían puesto a reflexionar al Estado con sus autoridades, a los ciudadanos y a los padres.

En el año 2004, en la Avenida Suba de Bogotá, un 28 de abril, veintiún niños del colegio Agustiniano de esa capital, fallecieron cuando una máquina recicladora de asfalto cayó sobre el bus escolar donde se transportaban. En esa catástrofe la máquina no iba sola, la misma era conducida por un operario. Después de aquellos hechos, desde el Ministerio de Transporte y las autoridades territoriales de tránsito, se comprometieron a diseñar normas y estrategias para proteger la vida de los niños y niñas que a diario se movilizan en transporte escolar. En el 2014 sucedieron los hechos de Fundación y seguimos observando cómo a diario se pone en riesgo la vida de menores por las condiciones de inseguridad en que son transportados a sus escuelas.

Antes del asesinato de la niña Génesis en Fundación, había sucedido un hecho igual de repugnante  en Bogotá con la niña Yuliana Samboní. El 4 de diciembre de 2016, la menor indígena de origen humilde, fue secuestrada, violada, torturada  y asesinada por el arquitecto Rafael Uribe Noguera, perteneciente a una conocida y adinerada familia bogotana.

¿Cuántas Yuliana Samboní y Génesis Rúa tendrán que padecer bajo la furia irracional y vejámenes de los miles de depravados sexuales que se movilizan libremente entre nuestros hijos, para que el Estado reaccione?

Por lo pronto solo nos queda orar mucho, elevar una plegaria al cielo por los niños que fallecieron en la tragedias del colegio Agustiniano y en la buseta de Fundación, y por las niñas Yuliana y Génesis, para que desde las alturas se conviertan en ángeles protectores de los niños y niñas que en Colombia están expuestos a diario a caer en manos de monstruos como el de Fundación, o de reconocidos profesionales de familias prestantes, como el distinguido arquitecto Rafael Noguera.

Elevemos nuestras oraciones para que en Fundación la vida de los niños vuelva a tener valor. También es pertinente revisar la historia de este municipio del Magdalena, sus niños no pueden estar destinados a fallecer en medio de las llamas de una buseta o bajo los vejámenes de otros monstruos.  ¡Una plegaria por los niños de Fundación!

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