Petro y Uribe o el Síndrome de Jerusalén.

 

 

Por Jorge Enrique Diaz Varela

Twitter: @EnriqueDiaz

Al ver la reacción de los “jefes naturales” de la derecha y la izquierda en Colombia y en especial las pataletas de Gustavo Petro de los últimos días, hizo que se revisara literatura sobre este insólito trastorno psiquiátrico que me temo sufren nuestros líderes de derecha Álvaro Uribe, a quien nadie se le opone y sigue alimentando su trastorno y de la izquierda Gustavo Petro que ha visto como se le “envalentonan” en su entorno, primero saliendo a replicar frente a las objeciones presidenciales sobre la JEP en el que no fue el vocero y ahora en la presentación de las ponencias negativas, donde la Alianza Verde presento dicha ponencia de manera individual: esta enfermedad es el Síndrome de Jerusalén.

Este síndrome se ha hecho presente en todos los ámbitos, en el político, empresarial, medios de comunicación y militares, en Colombia el síndrome ha tomado dimensiones gigantescas, y no es raro ya sabemos que el síndrome ataco fuertemente la política colombiana, en la economía el más claro ejemplo de estos gurús es el estilo Carrasquilla, el mesías, en los medios de comunicación tenemos a la “jueza” Vicky Dávila o a Juan Diego Alvira de Caracol quienes afectados por el síndrome se creen los paladines de los mas “desfavorecidos” (políticos de derecha de manera especial) que son “atacados” por depravados mamertos que no aceptan el establecimiento como esta, así el síndrome afecta gravemente, a muchos que tienen algo en común ostentan algún grado de poder.

El citado síndrome es más común de lo que nos podemos llegar a imaginar, muchos de nuestros “líderes” están afectados y aun cuando supondríamos algunas ventajas, como que logran tener una imagen altruista, de cambio y esperanza para los colombianos que es el caso que nos ocupa, pues realmente puede resultar en una bomba de tiempo que podría generar una crisis social, económica y política por la polarización que estos personaje generan, pues por lo general, quienes lo sufren suelen centrarse mucho más en su persona que en la causa que representan, los síntomas de este síndrome se pueden describir así:

  1. Delirio Maternal. El líder expresa un falso sentimiento de proteccionismo ante sus seguidores. Asegura su desinterés por ayudarlos y una preocupación por el bien común, se presentan como “mártires” que aparentan dar todo por los suyos y fanfarronear con eso, ante sus opositores, por lo general esperan que su club de aplausos siempre sea resonante.
  2. El Camino del Normalmente presume una historia en la que surge prácticamente de la nada para lograr el éxito. Presume lo que tuvo que construir para cambiar la historia o el mercado y se apoya en ello para lograr una mayor aceptación.
  3. Negación del Fracaso.Suele negar las épocas de vacas flacas o los momentos duros, afirmando que sólo se debe a ataques de sus adversarios derivados de las acciones exitosas que ha implementado. Todo está bien y no reconocerá errores.
  4. Descalificación del Adversario.Se comparará con el adversario y lo descalificará siempre que haga falta. Aprovechará cualquier descalabro del competidor para exponerlo en público y comparar sus propios logros con los errores del susodicho contrincante.
  5. Reacción colérica. Reacciona de manera iracunda cuando se le cuestiona sobre alguna decisión, en especial cuando ésta tuvo consecuencias negativas. Descalifica a quien cuestiona y deja claro que ese tipo de dudas o aseveraciones no tienen cabida en su equipo. Hay por lo general una negación rotunda de los errores cometidos.
  6. El “Heroísmo” Mediático.Este síntoma es muy claro, principalmente en redes sociales y medios de comunicación, donde juega el papel del héroe, de mesías, y es alimentado por el séquito de lame-botas que lo rodea y lanza forzados halagos para no caer de su gracia. El “héroe” alardea de sus acciones, logros y en muchas ocasiones, apoyos de carácter social, con el fin de ser recompensado con mensajes o notas de apoyo y “admiración”.

Como podemos ver nuestros “jefes naturales” tienen el síndrome, y afectan de manera grave a quienes los siguen o a sus simpatizantes, de allí la polarización del país, por un lado Uribe agrede a todos los sectores que no aceptan las objeciones hechas a la JEP, porque van en contra de sus deseos guerreristas y el afán de reactivar la guerra en el país, finalmente los muertos los pone el pueblo, el jefe natural del Centro Democrático, que todos sus allegados denominan “presidente” aunque el electo es otro, todo porque ha logrado volverse el héroe que los representa.

El otro jefe natural es el de la oposición, me refiero a Gustavo Petro, quien desde hace unos días para acá se siente incomodo porque no le “tuvo en cuenta” en el video de replica a las objeciones presidenciales, pero lo que mas le molesto es que la Alianza Verde no hubiese presentado la ponencia negativa al Plan de Desarrollo de Duque con la Colombia Humana, paradójicamente utilizo la marcha del 18 de marzo para concentrar la atención en su persona, opacando a los demás actores en especial la sociedad civil que protestaba contra las objeciones a la Ley Estatutaria de la JEP, allí Petro se vio más en un ejercicio electoral, y por el contrario se nota que al no ser reconocido como “jefe natural” de la oposición trata de organizar un frente (club de aplausos) estable y duradero que le garantice la visibilización mediática, y su papel como el de Uribe de mesías defensor de los más vulnerables del país.

Este síndrome trae consecuencias graves al país, y es que al concentrarnos en estos dos personajes nos olvidamos de nuevos liderazgos y efectivamente creemos que ellos son los únicos capaces de sacar del atolladero al país, se avecinan la elecciones locales y allí están la manos de los mesías, que buscan que se elijan a los concejos, asambleas y alcaldías los que ellos digan, luego vendrán las elecciones presidenciales del 2022 y oh sorpresa quienes serán los candidatos, pues los que digan los mesías, o tal vez ellos mismos porque en su deseo enfermizo de atesorar poder y alimentar su ego no permiten que crezcan nuevos liderazgos, esos liderazgos provenientes de las nuevas ciudadanías, y ser vera en el tarjetón presidencial a “los mismos , con las mismas” para sumergir cada vez más al país en EL SÍNDROME DE JERUSALÉN.

La nuevas ciudadanías elegirán presidente y congreso en 2022 y 2026, es hora de dejar que despierten esos nuevos liderazgos y que se pensionen los abueletes de la política de hoy.

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