La Ciénaga Grande del Bajo Sinú está rodeada por los municipios de Lorica, Purísima, Momil, Tuchín, San Andrés de Sotavento, Chimá, Ciénaga de Oro, San Pelayo y Cotorra. Por los años 90 tenía una extensión superior a las 40 mil hectáreas.

Un panel sobre la propiedad en la Ciénaga Grande del Bajo Sinú, se realiza a partir de las 3:00 de la tarde de este miércoles 13 de noviembre en el auditorio de la Facultad de Educación de la Universidad de Córdoba, cuyo objetivo es ilustrar a los asistentes en torno a los problemas que existen en ese humedal.

El evento es organizado por el Programa de Derecho del alma mater cordobesa y está dirigido a estudiantes, docentes, trabajadores y público en general. Tendrá como panelistas a los doctores Pablo Ramos, Juan Carlos Betancur y Geovanni Argel Fuentes.

El panel se denomina debates contemporáneos sobre la propiedad con relación a las nuevas reclamaciones derivadas de los propósitos contenidos en los valores de la Constitución de 1991: Caso Ciénaga Grande del Bajo Sinú.

Sobre este complejo cenagoso, el investigador social Víctor Negrete Barrera, en un documento denominado ‘En busca del desarrollo’ publicado en el año 1993, menciona una serie de inconvenientes que afectan a la Ciénaga Grande del Bajo Sinú.

Expresa que el humedal tiene varios problemas, entre ellos, “la tenencia de tierras, la desecación y canalización, contaminación, ausencia de un Plan de Acción Integral y falta de Plan de Ordenamiento Territorial”. En esa época había incertidumbre por la construcción de la hidroeléctrica de Urrá, cuya obra se realizó por los años 2000.

Precisa Negrete Barrera, en el documento, que la ciénaga debe tener una edad de uno a tres millones de años. Y agrega que, en 1954 en hallazgos realizados en Momil, por el antropólogo austriaco Gerardo Reichel Dolmatoff y su esposa, recogieron estos testimonios:

“Los habitantes prehispánicos que llegaron a ella encontraron un sistema cenagoso de una gran diversidad biológica, el cual les permitió desarrollar una cultura con mucha riqueza material y por consiguiente de gran desarrollo estético”, según señala el escrito de Negrete Barrera.

Otro de los problemas que afecta a la Ciénaga Grande del Bajo Sinú, en la temporada de sequía, es la quema de montes o rastrojos por parte de campesinos para cultivar la tierra, lo mismo que en época de Semana Santa para cazar hicoteas, (como lo muestra la gráfica arriba).