NO TODO LO HEMOS PERDIDO: COLOMBIA TIENE SOLUCION.

 

Por Jorge Enrique Diaz Varela

@Enrique Díaz

En los últimos días por razones electorales he asistidos a muchas reuniones, a conversatorios y he sido espectador de un suceso en nuestro país, y es un rifirrafe entre Gustavo Petro y el periodista Daniel Coronell, todo por cuenta de unos documentos presuntamente filtrados por el australiano creador del sitio WikiLeaks Julián Assange, en las que pone en evidencia a Sergio Fajardo y claro a Gustavo Petro.

 

En este proceso de escucha y del devenir propio del día a día político de nuestro país, surge una pregunta ¿Cómo ve hoy al país? Y las respuestas pasan por que Colombia se fue al caño, Este país no tiene ni pies ni cabeza, ¿Quién carajos nos mandó a votar por Duque? O lo más extremo estoy furioso o indignado, lo cierto es que los colombianos debemos es estar preocupados, la mezquindad polarizante de los últimos días no nos debe apartar de este último sentimiento, porque así entonces el futuro es aciago.

 

En los últimos tiempos no han querido reducir el panorama nacional a dos personas en particular una que representa a la derecha (extrema o no) y la otra representa la izquierda (extrema o no), y nada se mueve, se habla o se decide sin que estos elementos polarizantes estén presentes, y mientras ellos estén en medio los fenómenos de corrupción, el desorden y la falta de justicia.

Esta ultima no porque Colombia no sea un país con derecho, porque nos sobra, lo que ocurre es que por situaciones particularmente de las altas cortes es un país sin justicia, un país donde los delincuentes de cuello blanco se pavonean en clubes o guarniciones militares, que es donde cumplen sus condenas y si por casualidad van a la cárcel tienen todos los beneficios, es decir en ellos el ser delincuentes paga.

 

Pero el tema pasa por lo permeables que son todos los estamentos del país a la corrupción y el desorden, ministerios, la fiscalía, el Congreso, los empresarios, la prensa y claro esta nosotros los ciudadanos que nos enseñamos a este paisaje de las mieles del dinero fácil.

 

Bueno ya tenemos el diagnostico de la enfermedad, pero y ¿Quién es el culpable? la respuesta, aunque obvia no es bastante clara, y mucho menos agradable, los culpables somo nosotros los ciudadanos, si señores esa es la verdad, nos duele claro que sí, pero la realidad nacional esta en manos de nosotros, que pensemos que dos o tres salvaran el país es nuestra forma de conformarnos con la realidad nacional, pero NO, es hora de reaccionar.

 

Y ¿Por qué es nuestra culpa? Porque les hemos permitido a nuestros dirigentes que nos dirijan hacia el dinero fácil, hacia el atajo, haciendo de esto una cultura nacional, bueno, pero no podemos como la lechera quedarnos llorando por la leche derramada, es hora de tomar las riendas del país, es hora de decirle a los dirigentes basta de su perorata, los colombianos de bien somos más, los que creemos que esto puede cambiar somos más, pero surge la pregunta y ¿Cómo se hace eso?.

 

Pues debemos trabajar entre todos, empezando por elegir un buen alcalde o alcaldesa, no sigamos votando por los que se roban los recursos de los ciudadanos, por aquellos que no piensan en beneficio de sus conciudadanos por eso debemos votar bien, elegir bien, la reforma de nuestra sociedad empezara cuando votemos bien, y eso lo haremos ahora que vienes las elecciones regionales.

 

Debemos poner buen ojo al elegir, porque estas elecciones venideras son las más importantes, están por encima de las de Congreso y presidencia, y esto se debe a que cuando elegimos concejales, diputados, alcaldes y gobernadores se crea la base del gran gobierno, aunque el imaginario es que todo se hace desde la cúspide central hacia los territorios, la realidad es que en política es al contrario es desde la base hacia la cúspide.

 

Este proceso se produce fácilmente, un candidato al Senado tiene 10 concejales allí, 18 allá, 6 mas acá y 4 en una que otra ciudad intermedia, entonces el resultado es la elección como senador, un senador que lleva varios periodos sentado en el Convidado de Piedra (El capitolio Nacional) negociando con el futuro de los colombianos, como vemos esto es una cadena perversa en la que los más perjudicados somos los ciudadanos, porque somo quienes en realidad decidimos quien nos gobierna.

 

Debemos quitarnos de nuestro imaginario que la corrupción hace parte de nuestro paisaje, es claro que la prensa y los entes de control para dar positivos de lucha contra el fenómeno hacen grandes despliegues, de manera que se crea que hay una acción frontal contra este flagelo, pero finalmente no hay nada casos sonados como el de los sobornos de Odebrecht, Interbolsa, el cartel de la hemofilia, el PAE o el puente de Chirajara, no pasan de ser espectáculos del circo denominado Colombia, donde nada pasa.

 

Cuando digo que la corrupción se ha convertido en paisaje colombiano, es porque nos hemos habituado a ella, y entonces es normal, tan normal que no sería raro que algún día alguien del común pida que se le comparta parte de ese pastel de la corrupción, algo así como “¿Oye tú y cómo voy yo?”, porque aunque parezca exótico, en nuestro país donde existen 963 municipios de sexta categoría, muchos de sus alcaldes piensan que logran mas ganancia administrando el municipio que “coronando” una tonelada de droga, y porque, sencillo ellos son elegidos por un grupo de “gamonales” que tienen contacto con un senador, que a su vez se beneficia de los contratos (pequeños pero numerosos) del municipio, del cual le dejan una “utilidad” al alcalde, para que pasados los 4 años, este tenga un pequeño capital que finalmente usara para mantener el poder municipal y apoyar a su “jefe” político, perpetuación del flagelo, y haciendo de la corrupción un paisaje nacional a punto de ser esculpido en el escudo como monumento nacional.

 

A propósito de corrupción no se salva nadie, ni las pequeñas o grandes ciudades, desde Montería a Bogotá, los ríos de dinero del horario publico que terminan en las cuentas de los políticos, de esos a quienes perpetuamos por no buscar opciones que permitan vacunar contra la corrupción al país, el 26 de octubre podremos elegir de nuevo, podremos barajar el maso de la democracia y cambiar el paisaje hacia uno en el que empecemos a limpiarnos de la corrupción, tenemos nuevas alternativas, nosotros los ciudadanos somo capaces de hacer cambiar este panorama.

 

Para ello debemos evitar que el país se siga desarrollando en torno a dos o tres salvadores, ellos de una u otra forma ya están permeados por la corrupción, tenemos nuevos líderes y debemos impulsar nuevas ciudadanías, libres de la atadura de este flagelo, del desorden y la injusticia, en sus manos u mis manos esta el futuro de Colombia, solo falta decidirnos.   

 

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