La encrucijada del partido Conservador en Planeta Rica.

 

 

Agencia de Prensa ORPOMEDIOS.

El contexto político en Planeta Rica, previo a las elecciones del presente año, desde ya muestra la división existente en el partido Conservador entre quienes respaldan al alcalde, Gilberto Montes Villalba, los que están alinderados o pretenden hacerlo, a la casa Tamayo Espitia, artífice y responsable del gobierno actual, y los integrantes del sector de los hermanos, Castillo Cárcamo.

La fractura, como ya la identifican algunos sectores de opinión, deberá ser curada – si se quiere- en el menor tiempo posible, debido a que el camino hacia las elecciones ya se comenzó a transitar y los azules no pueden dar ventajas que redunden en la pérdida de la alcaldía con las demás colectividades.

Sin duda alguna, el partido Conservador selló su división en Planeta Rica, con el proceso eleccionario de los integrantes del Congreso de la República en marzo del año pasado, cuando por un lado la familia, Tamayo Espitia y la línea de los hermanos, Castillo Cárcamo, respaldaron a Nora García Burgos, y otro sector que se encuentra en la orilla opuesta y es el que lidera el alcalde Gilberto Montes Villalba, quien para muchos, prendió una vela a Dios y otra al diablo, ya que se mostraba con la señora, García Burgos, pero a través de terceros lideró las aspiraciones del hoy senador, David Barguil Assis. Amén de otros sectores minoritarios que respaldaron a conservadores de otras regiones del país.

Así las cosas, el partido Conservador con ese fraccionamiento está en un grado de debilitamiento, con una votación conservadora que no se traduce en un empoderamiento, si se analiza la cantidad de grupos o vertientes que respaldaron una y otra aspiración, y los resultados electorales obtenidos el año pasado, precisamente, por la fractura que se evidencia.
Para algunos entendidos, es claro que el partido Conservador queda en una situación muy confusa, en la medida en que consideran que, en estos momentos, la casa, Tamayo Espitia, con los 5 mil 512 votos obtenidos por, Nora García Burgos, reclama la jefatura del partido y por ende el beneficio de avalar candidato a la alcaldía.

La postura de los llamados tamayistas, desconoce de paso el aporte hecho por la vertiente de los hermanos Castillo Cárcamo, que, aunque en menor proporción de aporte, también reclaman el valor de su capital político.

En consideración a lo anterior, es clara la fractura que existe en el interior del partido Conservador, la cual coincide con el hecho que existe un grupo que quiere recuperar el poder y el otro a no dejárselo quitar.

Sin embargo, hay quienes creen que ese grupo que está alineado con el alcalde, Montes Villalba, y con los sectores de la coalición y que tiene el mandando en el gobierno, podría incidir en la toma de decisiones, más cuando tienen representación validada en el Concejo Municipal porque ostentan dos credenciales.

Lo que viene.

En medio de la situación por la que se encuentra el partido, los analistas creen que el único camino que tiene la colectividad es buscar un consenso interno, de tal manera que no termine afectado como partido, que lo pueda llevar a una crisis más profunda en Planeta Rica.

Hay quienes consideran que las cosas cambiarán y que antes de junio, cuando se inicia la inscripción de candidatos, habrá movimientos al interior del partido, ya que, si bien van a respetar las posiciones existentes porque los partidos no son monolíticos, terminarán llegando a acuerdos temáticos.

No se descarta que una parte del conservatismo tenga una participación en el gobierno actual o que muchos de quienes están en esa línea, decidan irse hacia el sector opuesto, sabiendo que tendrán que asumir consecuencias por ese alinderamiento.

Pero también hay quienes consideran que todo será resuelto en la medida que los senadores, máximos jefes del partido, pretendan estar juntos por los intereses del nivel departamental, lo que les permitirá buscar cuotas burocráticas de mayor prestancia para mantener la vigencia política que requieren.

Hoy, en Planeta Rica, el partido Conservador está en una paradoja por su subsistencia en el poder, ya que, si va dividido a las elecciones, no garantiza su presencia autónoma en el escenario político, pero igual, hay quienes conceptúan que si se une corre el mismo riesgo, perder el poder, por cuanto quien quiera que sea el aspirante, deberá cargar el lastre del presente gobierno en cabeza del alcalde, Gilberto Montes Villalba, que en el entendido de muchos, ha sido nefasto para el municipio y para la inmensa mayoría de sus residentes.

Pero el tema no para ahí. Ya se comenzó a armar el partidor para las elecciones que se realizarán en octubre del presente año, por lo que muchos partidos comenzaron a trabajar para lograr un mejor posicionamiento local.

En contraste, algunos creen que a los conservadores no les ha ido mal en las urnas y se refiere a que en las elecciones de congreso lograron tener mayor votación.

Todo está por verse, porque el termómetro de esas elecciones será la conducta interior que muestre el partido Conservador con sus concejales y congresistas, creyéndose que este comportamiento será la imagen que van a proyectar a sus miembros para la toma de decisiones en el corto plazo.

LOS QUE IRÍAN

En medio de la incertidumbre, los conservadores más osados de uno y otro bando, impulsados más por intereses personales y grupistas que por los del partido, han lanzado la “pelota” a ver quién se atreve a agarrarla.

Por el lado de quien tiene el poder en sus manos, existen los impulsores de la aspiración en cabeza de, Ramón Calle Cadavid, quien para muchos ha sido el “Nule” del presente gobierno municipal, quien tendría el respaldo del senador, David Barguil Assis, y de los concejales de esa línea.

Los, Tamayo Espitia, en esa “pelea” intestina con sus copartidarios para recuperar la alcaldía, también han recurrido a sus adeptos más cercanos y favorecidos, para hacer correr rumores y esperar los resultados de éstos.

Así las cosas, aparecieron los nombres de, Rubén Tamayo Espitia, quien le entregó a, Gilberto Montes Villalba, y quien tendría la primera opción por ser hombre de confianza de la senadora conservadora, luego de superar sus problemas de salud, pero que, como en el proceso eleccionario pasado, está vinculado al proceso judicial iniciado por un contrato inconcluso, de acuerdo con lo señalado por la Fiscalía, en el municipio de Nechí, Antioquia.

También aparece en ese orden, José Luis Tamayo Espitia, hermano del ex alcalde, conocido financista de la campaña de, Gilberto Montes Villalba, con quien ha tenido serias diferencias por el presunto incumplimiento del alcalde a los acuerdos de beneficio pactados para el presente gobierno.

Estos dos últimos tendrían el respaldo de la senadora, Nora García Burgos, y se especula que, además de sus concejales propios, podrían aglutinar a otros coadministradores conservadores y de otras colectividades.

Por otro lado, sin ser tenido en cuenta por los ya mencionados, sin hacer mucho ruido, más no estático, está el sector de los hermanos, Castillo Cárcamo, quienes buscarían consenso con otros sectores políticos que les permita retornar al poder, del cual se sustrajeron el 2015 cuando acompañaron al aspirante por el partido de la U, en rechazo a lo que consideran una “puñalada” del entonces alcalde, Rubén Tamayo Espitia, al haber manejado, presuntamente a su manera, el proceso de selección del aspirante por el partido conservador.

 

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