La deuda del Estado y de Urrá con los embera katíos.

El pueblo embera se está extinguiendo por física hambre al lado de la riqueza que genera Urrá, ante la indolencia del Estado y frente el silencio cómplice de la clase política del país.  

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

@marchenojob

Se acaban de cumplir los acuerdos entre la generadora de energía Urrá (giros mensuales a familias) y los embera katíos, en el tema de la mal llamada indemnización económica, que en algunos casos según investigadores de la propia etnia solo sirvió para prostituirlos. Hoy, después del desarrollo del proyecto Urrá, la empresa quedó produciendo riquezas y los embera sumidos en la pobreza.

Según el investigador Luis Fernando Osorio, el pueblo embera quedó con muchísimos daños económicos, sociales y culturales. Afirma que en su momento no estaban preparados para recibir dineros y llevar una vida como cualquier persona en el mundo occidental y que por ello el daño fue grande debido a que les tocó afianzar conocimientos que no tenían y vivir de una manera en que ellos no estaban acostumbrados (vestir formalmente lejos de la vestimenta tradicional empezó a cambiarlos).

“Es un problema grande porque dentro de los territorios ha causado prostitución, violaciones por personas pertenecientes a grupos ilegales que aun hacen presencia en las comunidades embera, quienes ven a las niñas con ropa informal, no tradicional y abusan de ellas, y esa problemática se generó a través de Urrá y por la implementación de una cultura distinta a la de ellos”, sostiene el investigador Luis Fernando Osorio.

El gran interrogante es ¿qué va a pasar con esas familias indígenas que dependía del plan de vida que se implementó desde el año 2001? El abandono estatal presionó a que muchos líderes salgan de los territorios y vengan a los centros urbanos a comentar  las dificultades en educación, salud, y sobre su alimentación precaria.

Hoy se vive una crisis social interna entre las comunidades de los ríos Verde, Sinú y Esmeralda. Lo más grave expuesto por el investigador Luis Fernando Osorio es que en el último año se presentaron 29 suicidios en el pueblo embera. “Esto es alarmante y las razones son varias; está el tema de género, falta de acceso a la educación, así como la falta de oportunidades que le facilitan a que grupos ilegales los recluten y la falta de alimentación (muchas veces duran entre 3 y 4 días sin comer)”.   

Según versiones de los embera, no hay alimentos en los territorios porque los ríos inundaron las partes cultivadas y así es imposible sembrar arroz, yuca y maíz. Informan que la caza se perdió por completo y además no tienen los recursos económicos para llegar hasta el puerto de Frasquillo y comprar lo necesario para subsistir, donde para llegar se necesitan días viajando por agua (transporte costoso), lo cual imposibilita que ellos tengan esa accesibilidad.

Las afirmaciones de expertos siempre coinciden en que URRÁ impide que el ciclo normal de los peces, en especial el bocachico, se dé en los ríos Verde y Esmeralda, que son los más afectados y entonces la falta de ese alimento hace que las comunidades duren días sin comer (el 100% de los habitantes cercanos a esos ríos vivían de la pesca). Antes de Urrá pescaban entre 20 y 50 peces diarios, hoy esa actividad pertenece al pasado.  

El pueblo embera se está extinguiendo por física hambre al lado de la riqueza que genera Urrá, ante la indolencia del Estado y frente el silencio cómplice de la clase política del país. Una vez le escuche decir al actual alcalde de Tierralta, Fabio Otero que la mayoría de los pueblos cercanos a la represa de URRÁ vivían en la oscuridad, y que el panorama empezó a cambiar un poco gracias a la implementación de proyectos con energía solar en zonas rurales del municipio.

Unos de los problemas más grandes que denuncia el investigador, Luis Fernando Osorio, tiene que ver con la inclusión de fenómenos como la música occidental, lo cual- sostiene-,  provocó que muchos jóvenes, (niños entre edades de 6 y 8 años), conozcan sobre temas de homosexualismo y lesbianismo; asuntos que en esas comunidades culturalmente no están aceptados y que en su imaginario no están preparados para asumir esas situaciones, y eso ha provocado que muchas familias quieran por medio de la justicia propia indígena castigar a niños y jóvenes con manifestaciones homosexuales.

Según el líder ambiental, Juan José López, vocero de la Asociación de productores para el desarrollo comunitario de la Ciénaga Grande del bajo Sinú, ASPROCIG, “Es una completa tragedia lo que el Estado a través de Urrá le ha hecho a las comunidades embera”. Asegura que URRÁ y Hidroituango son parte del mismo paquete: “El corredor estratégico (ahora lo llaman RAP) Córdoba-Sucre-Chocó. Antioquia. Los intereses geoestratégicos de Antioquia buscan consolidar este corredor para su beneficio económico. La construcción de estos dos proyectos hidroeléctricos fueron la punta de lanza para ampliar y poner a rodar sus planes”.

Asegura que desde Antioquia se dirige toda una estrategia para acabar el parque Paramillo a través de la colonización, deforestación y minería, y que lo que está en juego, es la enorme riqueza en recursos mineros, agua dulce y biodiversidad que tiene este corredor.

En estos momentos, en medio de la crisis administrativa y social que se vive en los cabildos indígenas, existen muchas divisiones porque hay casos de liderazgos que buscan sacar a sus comunidades del resguardo ante la falta de oportunidades de vida, y traerlos hacia las zonas urbanas con la posibilidad de emplearlos en trabajos rústicos, mientras hay otros que prefieren quedarse en los territorios para defender la naturaleza, los bosques y dispuestos a impedir que se piense en la construcción de URRÁ II.  

La cifra de 29 suicidios en las comunidades embera en el último año, y el hecho que muchas familias duren días sin comer debido a la crisis alimentaria que hay en esos territorios, es una tragedia semejante a los niños de la Guajira y a las crisis de Venezuela.

Alguien dijo que al lado de toda gran obra generadora de riqueza hay una deuda social. La deuda  del Estado con los Embera a través de URRÁ se torna impagable.

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