La corrupción campea en Colombia.

 

 

Por: Jorge Enrique Díaz Varela

Twitter: @enriquediaz517

 

Haciendo un paneo por los orígenes de la corrupción y el dinero fácil en nuestro país nos encontramos con su nacimiento en la década del 70 del siglo XX con la bonanza marimbera de la Guajira, época en la que los gringos dieron alas al cultivo de la Cannabis Sativa, un tipo de marihuana de muy buena calidad y que se producía en nuestro país y que inicialmente no generaba grandes “daños” a la economía del país del norte, y por el contrario llenaba los bolsillos de contrabandistas, políticos, industriales entre otros y claro apareció la mordida a las autoridades, esta era su infancia.

Ya en la  adolescencia hacia la década de los ochenta la corrupción vio el ingresos de montañas de dólares del narcotráfico producto de la exportación ilegal de clorhidrato de cocaína, que por toneladas llegaba a suelo gringo; a partir de esta época se inicia un proceso de corrupción gigantesco que permeo todos los sectores del país, genero grandes acciones violentas y ocasiono los magnicidios de líderes políticos además de la aniquilación de la Unión Patriótica.

En su adultez la corrupción emerge en con gran fuerza, apropiándose de recursos millonarios del estado, compra conciencias y desfalca el erario público y claro nos encontramos con los casos del Fiscal Moreno, varios congresistas y la tapa varios magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Y es que como lo he dicho antes, en nuestro país la corrupción es un fenómeno antiguo; pero, en últimos 47 años la problemática tiene cabida en todas las esferas del estado, las no gubernamentales y en las áreas académicas, son variados los casos que nos ilustran la evolución de la corrupción en Colombia.

En este orden de ideas encontramos por ejemplo la multimillonaria defraudación que realizaron abogados, directivos y empleados en Fonconpuertos, Reficar, el Carrusel en Bogotá, Odebrecht entre otros, que con un número superior a cuatrocientos procesos penales, dan sustento al peculado, prevaricato, falsedad y concierto para delinquir que se dio para apropiarse de los recursos de la nación.

Otro emblemático proceso es el realizado al ex presidente Samper, el sonado Proceso 8000, que mostro como dineros que venían de las arcas del narcotráfico ingresaron a la campaña presidencial, pero como muchos otros en nuestro país paso sin pena ni gloria.

En los últimos días nos hemos encontrado con un escándalo de marca mayor que pone en entredicho la ética de los funcionarios en Colombia, dejando la sensación que muchos de ellos se venden y sobreviene la pregunta del millón de dólares ¿Dónde quedo la transparencia que debería caracterizar al estado y sus poderes?

Pero la empresa criminal de la corrupción en nuestro país no solo permea el sector oficial, la empresa privada igualmente es víctima, hoy identificamos dos casos de gran importancia que demuestra como la corrupción ha permeado todos los niveles del país.

El caso Interbolsa y lo ocurrido en la Fundación Universitaria San Martin dejan entrever que los delincuentes de cuello blanco pueden hacer lo que consideren necesario para acceder a grandes  capitales en nuestro país, sin que exista una capacidad jurídica del Estado capaz de ponerle freno a este fenómeno.

Resumidamente, dentro del sistema judicial y de control del país existe un cartel que se ha encargado de manera sistemática de permitir que se mueva como pez en el agua la corrupción, el concierto para delinquir en los pasillos del congreso.

En definitiva los niveles de corrupción tanto del sector privado como oficial no se reducen y sigue campante por empresas, entidades, congreso, altas cortes, alcaldías, en fin la corrupción se campea como algo normal para todos y todas, los niveles de corrupción inician desde la coima mínima que se le da al vigilante de una clínica hasta los porcentajes que llegan a un 25% de contratos, o sumas gigantescas pagadas a magistrados para que fallen en dinero y no en derecho.

Pagar por fallos judiciales, no es nuevo, “la ley es para los de ruana” toma gran valía hoy día en Colombia y es que el escándalo de la Corte Suprema de Justicia nos lo demuestra, este que es otro de los tantos casos de corrupción del país del cual apenas estamos conociendo los primeros capítulos, aún falta que se pendan los ventiladores para salvarse de la cárcel del “Ñoño Elías”, Musa Besaile y que acaben de contar los pormenores el ex fiscal Moreno, el exsenador Bula y los exmagistrados Bustos y Ricaurte .

Aparentemente observando las situaciones presentadas en Colombia robar al estado si paga, la corrupción es un buen negocio, y por ello se campea por todos los sectores del país, pero si queremos un país en paz se debe hacer frente a este fenómeno y empezar a pensarse un país honesto, ético y comprometido con las verdaderas funciones del estado que son la de beneficiar a los asociados en general por sobre el beneficio particular de algunos cuantos.

Y finalmente sería importante pensarse una justicia real para los corruptos y que los que se encuentren inmensos y sean condenados por este delito con sanciones proporcionales a su delito y no como hoy que por ejemplo los vinculados al carrusel de la contratación tendrán como máximo 7 años de cárcel y 12 para ocupar cargos, en fin de cuentas se deben endurecer las sanciones y castigar como se debe a los delincuentes de cuello blanco y darles muerte política para evitar su ingreso al estado donde de seguro volverán con sus prácticas.

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