“Hay que perdonar de corazón para construir la paz”.

Las personas mayores víctimas terminaron su encuentro en Cartagena con un documento que será agenciado ante sus gobiernos locales y departamentales para mejorar su calidad de vida. En este espacio hubo tiempo para la música y la poesía.

Emotividad. Este es el mejor adjetivo para describir la sensación cuando todos escucharon de viva voz, las historias de la guerra narradas por las personas mayores víctimas, en un ejercicio de memoria planteado por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad. No hubo lágrimas, pero sí el sentimiento compartido de que todos esos dolorosos hechos deben conocerlos los colombianos.

Y el mensaje se repitió. Son las personas mayores las encargadas de contar, de narrar las historias para conocer la verdad de lo que pasó en tantos territorios del país. Ellos, además son los llamados al perdón y a la reconciliación, con el corazón, como lo manifestaron repetidamente en estos tres días de encuentro.

“A mí los años no me pesan porque soy un hombre muy feliz. Pero me entristece ver a mis compañeros en luchas desiguales…ya el tiempo de nosotros es para el descanso y el trabajo suave. Para disfrutar de la semilla que regamos…” leía José Samuel Bernal, representante del departamento del Caquetá.

La emotividad continuó. Llegaron otros adultos mayores integrantes de la agrupación ‘Canitas de Amor’, del Centro de Vida de la alcaldía de Cartagena, para recordarles que no importan las canas, lo que importa es la vitalidad, el ánimo y las ganas de vivir.

En mesas de trabajo cerraron la tarde, socializando el trabajo hecho por regiones, que se convertirán en los insumos para el documento que será agenciado entre sus gobiernos locales y departamentales, a partir de las líneas priorizadas en el Plan Nacional de Desarrollo para las personas mayores.

Las líneas trabajadas fueron productividad y generación de ingresos, participación y temas relacionados con vivienda y salud de manera diferencial. Además de los desafíos y retos en los procesos de incidencia en la implementación de la Ley de Víctimas y la política pública de envejecimiento y vejez.

Para cerrar el encuentro, los representantes por el enfoque de persona mayor organizaron su propia agenda cultural, una puesta en escena que incluyó coplas, canciones, baile y un poema de Ana Delina Naranjo, del Casanare:

Vale la pena soñar, buscando paz y amor

Para dejar un legado, a nuestra generación

Que les sirva como ejemplo, en su vida y formación

Y ellos puedan entender la difícil situación

Vivida por la violencia que azotó nuestra Nación

Muchas personas murieron dejando angustia y dolor

Cuántas mujeres violadas sin ninguna compasión

Niños, huérfanos sufrieron sin un techo y sin amor

Madres que viven llorando al hijo que no volvió

Porque la cruenta violencia de su hogar le arrebató

Millones de desplazados en busca de solución

Es muy triste recordar, aquello que sucedió

Pero la fe y la esperanza, la violencia no mató

Y aún seguimos luchando por un futuro mejor.

 

Periodista Unidad para las Víctimas: Adriana Palacio.

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