Hace un año, después de orar, un siniestro vial acabó con la vida de una madre y sus dos pequeñas.

Hace un año, Claudia Guerra y sus dos pequeñas, fallecieron atropelladas por un vehículo en el Retiro de los Indios;  el conductor está libre; impunidad y olvido.

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

Poco a poco, la pequeña iglesia del Retiro de Los Indios se fue llenando; arriba unos nubarrones amenazaban con un fuerte aguacero; abajo, en silencio los moradores ingresaban a la iglesia, no sin antes saludar a los familiares de Claudia Guerra, la mujer que perdió la vida junto a sus dos pequeñas el pasado 3 de junio (2017),  tras ser impactadas de forma violenta por un vehículo, cuando salían de orar en una iglesia.

La de esa tarde no fue una misa más en la iglesia del Retiro de Los Indios, los moradores llegaron a orar para recordar a Claudia y sus dos angelitos, porque se cumplió el primer aniversario de aquel dramático accidente que les apagó la vida.

Impunidad y Olvido.

Enith Pedroza Guerra, hermana de crianza de Claudia, es la vocera de la familia, y a pesar de la tristeza, no le tiembla la voz para señalar, “Sergio Rhenals Soto, el conductor que conducía el vehículo la noche del suceso no le ha respondido ni a las autoridades, ni a la familia, hoy trabaja en Barranquilla en una entidad bancaria a donde fue trasladado, y hasta el momento, a pesar que el accidente ocurrió hace un año, solo se pudo realizar la audiencia de imputación de cargos, donde el juez no le dictó medida de aseguramiento, y Renal Soto no aceptó los cargos”.

La Fiscalía no ha llamado a los testigos del accidente, quienes encontraron botellas de licor en el lugar de los hechos, y la actitud de Sergio de salir huyendo sin prestarle atención a las víctimas, evidencia que había ingerido licor, sostiene, Pedroza Guerra. “Sólo para el próximo 27 de abril fue programada la siguiente audiencia, lo cual evidencia la forma como están dilatando este proceso”, subrayó, Pedroza Guerra.

No hay justicia, señaló Walberto Guerra, padre de Claudia, tras señalar que no se explica como una personas que acabó con la vida de tres personas en estado de embriaguez, en el momento no le aparezca ninguna medida o sanción; ¿entonces, para que la justicia?, se pregunta en tono rebelde y triste a la vez, el padre de Claudia Guerra.

Los recuerdos.

Hace un año Claudia estaba conmigo, alegre, entusiasmada, y yo le expresé  preocupación por un vecino que estaba muy enfermo, y su respuesta fue, “No te preocupes que él se va sanar, el no se va a morir, estamos orando mucho y esta tarde volveremos a orar por su salud”, recuerda, Enith Pedroza Guerra.

El vecino enfermo se alivió y hoy está vivo, mientras Claudia perdió la vida después de salir de la iglesia donde oraba, al tratar de cruzar con sus dos niñas, la vía Cereté-Montería a la altura del Retiro de Los Indios, cuando fueron impactadas por un vehículo que se desplazaba a alta velocidad. Claudia murió en el lugar del siniestro, una de las niñas falleció en un centro asistencial de Cereté y la otra murió en la madrugada cuando trataban de estabilizarla en una clínica de Montería.  Es oportuno recordar que el conductor del vehículo, Sergio Rhenals, huyó sin prestarles ayuda a las víctimas del siniestro.

En un seminario de seguridad vial, le escuché decir a Alejandro Maya, director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, que  “los accidentes de tránsito se nos vuelven paisajes, nos acostumbramos a ellos, convivimos con ellos”. No podemos decir que este siniestro vial quede en el olvido.

El mejor homenaje que le podemos rendir a esas víctimas que hoy están en el cielo, es hacerlas visibles para que quienes conduzcan entiendan que de su responsabilidad a la hora de conducir, depende su vida y la de muchas personas.

 

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