“Estudiar me ha servido para sanarme y ver oportunidades”: Eva Ibargüen.

Casi 4.000 víctimas del conflicto en el país se han beneficiado del Fondo de Educación Superior, hasta graduarse de carreras profesionales, técnicas y tecnológicas.

La violencia de los grupos ilegales y las amenazas, que la obligaron a desplazarse del barrio, no truncaron la meta de Eva Ibargüen de graduarse como trabajadora social.  La educación, para ella,  significa “superación, sanación y reparación”.

“Estudiar esta carrera me ha servido para sanarme yo misma. Ahora hago la especialización y esto me permite no quedarme solo mirando el pasado como algo doloroso, sino que vea el futuro como un triunfo y seguir surgiendo”, relató la joven.

Eva es una de las casi 4.000 personas en Colombia (aproximadamente 500 en Antioquia) que en los últimos 5 años accedieron al Fondo de Reparación para el Acceso, Permanencia y Graduación en Educación Superior para Víctimas del Conflicto Armado en Colombia, como resultado del convenio entre el Ministerio de Educación Nacional, ICETEX y La Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas.

Ella vive en un barrio de Medellín conformado, en su mayoría, por desplazados de la violencia de varias regiones de Colombia. Por su deseo de superación se benefició de este fondo que ofrece créditos, condonables al ciento por ciento, para programas técnicos profesionales, tecnológicos y universitarios, hasta por once salarios mínimos mensuales legales vigentes en el valor de la matrícula, además de un recurso de sostenimiento por 1.5 salarios mínimos mensuales legales por cada semestre.

Construyendo futuro

Como parte de la Estrategia de acompañamiento Construyendo mi Futuro, 47 víctimas participaron en Medellín de una jornada en la que compartieron experiencias sobre los logros y dificultades durante sus estudios, su adaptación a nuevos entornos y espacios sociales, para el caso de los desplazados, y su proceso de reparación como víctimas. La estrategia pretende bajar tasas de deserción estudiantil, propiciar espacios de reconciliación y paz e impulsar proyectos de impacto social.

Eva también es líder social y destaca que “conocimos los derechos que tenemos y la oferta que tenemos con las entidades y aprendimos que no hay que quedarse como víctima quejándose, sino que hay otras oportunidades para tener mejor calidad de vida para uno y su familia”.

Wilson Córdoba Mena, director territorial de la Unidad para las Víctimas en Antioquia, explicó que “el fondo contribuye a la superación de la vulnerabilidad de los jóvenes que han sido víctimas, brindándoles la oportunidad de estudiar para emprender proyectos de vida y puedan ser personas productivas”.

De las casi 4.000 víctimas beneficiadas en el país, el 90 % ha realizado estudios universitarios, el 7 % tecnológicos y el 3 % técnicos. El 93 % de ellas pertenece a los estratos 1 y 2, siendo el 74 % del estrato 1.

Tomado de: unidaddevictimas

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