En Villanueva, Córdoba, avanza la reparación colectiva.

El cierre de esta fase implica el inicio de una etapa en la que comienzan a definirse las acciones que repararían los daños causados por el conflicto.
En el corregimiento de Villanueva, jurisdicción del municipio de Valencia (Córdoba) se llevó a cabo durante dos días la socialización, validación y aprobación del documento de diagnóstico del daño, etapa en la que se identificaron los hechos, los daños y las afectaciones causadas por el conflicto armado en esa zona del sur cordobés.
El evento, que contó con representantes de las veredas, tiene para los pobladores un significado de gran importancia, que radica en el inicio de una nueva fase, la que permite tener claridad sobre las posibles medidas y acciones que la comunidad y la Unidad para las Víctimas construirán en la fase de formulación del Plan Integral de Reparación Colectiva (Pirc).
Villanueva y sus veredas estuvieron por muchos años en medio del fuego cruzado entre diferentes grupos armados, lo que produjo distintos daños no solo individuales, sino colectivos, como lo es el deterioro de su economía, basada en la agricultura y la ganadería, aun teniendo unas de las tierras más bondadosas del departamento de Córdoba.
Anselma Sáenz, una de las primeras pobladoras que le apostó al inicio del proceso de reparación colectiva, contó que al principio la incertidumbre y las dudas dominaron a la comunidad, pero después, con las acciones de la Unidad se integraron para sacaradelante el proceso.
“Yo fui unas de las primeras personas que creí en la Unidad, existía en la comunidad la duda, pero fuimos a las veredas, casa a casa, convencimos a muchas personas y hoy tenemos un gran resultado, debemos reconocer el empeño de esos funcionarios que hoy nos ayudan para aliviar nuestras tristezas, sabemos que el Estado no estuvo en el momento dado, pero ahora nos está ayudando”, indicó doña Anselma.
Por su parte Pedro Sofán, habitante del corregimiento sostuvo que “nos sentimos agradecidos y representados por la Unidad para las Víctimas ante el Estado, ahora tenemos muchas esperanzas de poder recuperar un poco de lo perdido y tratar de vivir como lo hacíamos antes, en sana convivencias, con nuestros proyectos y las actividades cotidianas de nuestros campesinos”.
Saira Benítez, de la vereda Florisanto manifestó su agradecimiento al gobierno por el acompañamiento, pero también pidió la mano amiga de las diferentes entidades. “Invito a todas las entidades que se vinculen a trabajar de la mano con nosotros para sacar adelante nuestra reparación colectiva, tenemos muchas esperanzas, pero debemos trabajar en conjunto”, señaló.
Simultáneamente a la aplicación de las herramientas de diagnóstico, la Unidad para las Víctimas hace presencia en la zona a través de la estrategia Entrelazando, que busca la recuperación emocional y la reconstrucción del tejido social.

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