El accidente de tránsito que destrozó a toda una familia.

 

La tragedia le marcó la vida de forma diferente a muchos en la familia. Enith Pedroza Guerra, hermana de crianza y familiar de Claudia fue diagnosticada diabética 4 días después del accidente.

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

@marchenojob

El fin de semana se celebraron  en el Retiro de Los Indios, corregimiento de Cereté, las fiestas patronales en honor a San Juan De Dios. Procesión, misa, baile y fandango hacen parte de la tradición. En varias casas pertenecientes a una familia no se sentía  ambiente de fiesta, porque son unas viviendas habitadas por personas a quienes un dolor fuerte las está consumiendo por dentro y una pena enorme les borró las sonrisas.

Por algún designio del destino a Enith Pedroza Guerra le tocó recibir tras su nacimiento a la niña Valeria Karduz Guerra, y por causas de la vida que aún ella no le encuentra explicación,  años después tuvo la difícil tarea de reclamar su cadáver después de aquel accidente de tránsito que le cambió las costumbres a una población y que destrozó a toda una familia. “He soportado porque soy una hija de Dios”, me dijo en su rancho en medio de lagrimas mientras hablaba con ella sobre aquella tragedia que tiene a unos ángeles en el cielo clamando justicia.

Fue un 3 de junio de 2017 a eso de las 7 de la noche cuando, Claudia Guerra Sánchez y sus dos hijas menores, Valeria y Esther Karduz, después de orar en un templo evangélico, fueron impactadas por un vehículo cuando trataban de pasar la vía que va de Cereté a Montería a la altura del Retiro de Los Indios. Claudia falleció en el lugar del siniestro, mientras Esther de dos años y medio perdió la vida cuando la llevaban al hospital de Cereté y Valeria de 6, murió en la madrugada en un centro asistencial de Montería cuando los médicos trataban de estabilizarla.

La tragedia le marcó la vida de forma diferente a muchos en la familia. Enith Pedroza Guerra, hermana de crianza y familiar de Claudia fue diagnosticada diabética 4 días después del accidente. Walberto Guerra, padre de Claudia no ha podido superar el dolor de aquella horrible noche, y por ello ha tenido que acudir a consultas con el psicólogo; está sumido en una depresión fuerte, muchas veces no come, tiene problemas para conciliar el sueño y en pocas ocasiones se le ve en el pueblo. Vive en Mocarí y antes del accidente venía todos los domingos al Retiro de los Indios.

Gabriel Karduz, el papá de las dos niñas, de los dos angelitos que desde el cielo claman justicia, está consumido por el alcohol; en el barrio Burro Quemao donde vive, es normal que lo vean  tomando. “Está entregado al licor y ha perdido muchos kilos de peso”, me dijo Enith en medio del dolor y la tristeza. José Gabriel Karduz Guerra, el hermano de las niñas, no volvió al colegio.

Andrea Pedroza Ramírez tiene 9 años, es prima de las niñas que fallecieron; tenía 7 años cuando ocurrió el accidente y desde entonces no ha vuelto a recorrer la sala donde jugaba con ellas, y prefiere dar una vuelta para no cruzar por el frente de la casa donde vivían.  Seguro necesitará mucha ayuda profesional.

Marlín Guerra, hermana de Claudia, tiene una tiendecita en la población y después del accidente pocas veces la abre, se la pasa encerrada llorando;  son cosas que nadie sabe, pero yo me he dado cuenta, y aunque ella trate de ocultarlo, la tristeza se le desborda por los ojos y el dolor la tira contra el suelo. Palabras de Enith Pedroza, la persona que con estoicismo asumió la vocería de la familia para exigir justicia, porque al sol de hoy el presunto culpable de las 3 muertes, Sergio Rhenals  continúa con su vida normal.

Justica para que descansen las almas.

A pesar que el accidente ocurrió el 3 de junio de 2017, y que la primera audiencia de imputación de cargos se celebró en agosto del mismo año, solo hasta octubre del 2018 se volvió a realizar la segunda audiencia, la cual se aplazó en varias oportunidades por diferentes motivos, pero llama poderosamente la atención que en una ocasión las notificaciones de la Fiscalía llegaron a direcciones equivocadas.

Enith considera que se ha creado todo un clima de inaccesibilidad a la justica, y básicamente se refiere a la audiencia que estaba programada para el pasado 11 de febrero, la cual no se pudo realizar porque el fiscal Freddy Escobar, argumentó que estaba asistiendo a otra audiencia. El próximo 3 de junio se cumplirán dos años del siniestro que le apagó la vida a una señora y a sus dos hijas menores, y solo días después, para el  13 de junio fue programada nuevamente la audiencia.

La investigación no avanza, al tiempo que muchos en la familia están resignados y perdieron la esperanza de ver resplandecer la justicia en este oscuro proceso, algo que no sucede con Enith Pedroza, integrante de la junta de acción comunal y una gran activista en las obras sociales de la iglesia, quien todas las mañanas se levanta fortalecida con la oración para salir a dar la batalla para que en la tierra se haga la justicia de los hombres, tras considerar que la de Dios llegará a en su momento.

El año en que no hubo fiestas patronales.

En marzo del 2018, en El Retiro de los Indios no se llevaron a cabo las fiestas patronales. Entonces estaban organizando el recorrido del fandango, y encontraron que en muchas de las calles vivían familiares de personas fallecidas en accidentes de tránsito,  y ello los obligó a tomar la decisión de no realizar las fiestas. Ese año 4 personas perdieron la vida en accidentes en Motocicleta en la vía El Retiro-El Quemao. Los familiares de esas personas y los de Claudia Guerra y sus dos niñas tuvieron a la población marcada por el luto.

Frente a Enith, al tiempo que me hablaba del drama que envuelve a su familia, me vino a la mente una frase que pronunció el entonces director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, Alejandro Maya, en Medellín durante un seminario sobre seguridad en las carreteras, “Los accidentes de tránsito se nos vuelven paisajes, costumbre, no nos impactan tanto como las tragedias aéreas”, y se refirió al cubrimiento mediático que tuvo el siniestro donde fallecieron los jugadores de un equipo de fútbol. Existe la percepción que los siniestros viales son casi que una costumbre.  

En mi trabajo de comunicar insisto en que no se nos puede volver algo cotidiano que las personas pierdan la vida en las carreteras. Es necesario que las luces de la justicia alumbren este proceso, precisamente para que las muertes en accidentes de tránsito no se nos vuelvan paisajes.  

 

Comentarios

Comentarios

Check Also

Intervención acaba con el hospital San Jerónimo de Montería.

El sanedrín que acompaña al agente especial interventor del hospital San Jerónimo de Montería Omar …