Autoridades indefensas ante inseguridad vial en Montería

Combatir la accidentalidad vial es una obligación, y no una opción de los mandatarios.

Por. Oswaldo Marchena Mendoza.
En twitter @marchenojob

WhatsApp-Image-20160716 (4)A propósito de los últimos accidentes de tránsito en Montería, por no citar exclusivamente el que acaba de suceder en la glorieta frente al bario Canta Claro, me parece oportuno citar en esta columna las palabras de un experto en seguridad vial, porque son los especialistas en el tema, los llamados a darnos luces en esta oscura problemática que está cobrando vidas en la ciudad.

Durante un foro en Bogotá, le escuché decir a Pere Navarro, es Director General de Tráfico de España, que aquellas ciudades que no lograban combatir la accidentalidad estaban condenadas al sub desarrollo, y que los países que habían obtenido importantes avances en el tema, lo hicieron gracias a que los respectivos mandatarios se habían involucrado junto con los demás actores de la movilidad, en una verdadera política pública para derrotar ese flagelo, que según la Organización Mundial de la Salud, es la primera causa de muerte de las personas menores de 40 años en el mundo.

La OMS ha catalogado la accidentalidad vial como una de las principales epidemias de nuestra sociedad. En Colombia, según datos de las autoridades de tránsito, los accidentes de tránsito representan la segunda causa de las muertes violentas. La principal causa de muerte en el país son los homicidios (60,5%), seguida de los accidentes de tránsito (21%).

Las recomendaciones de un experto.

Según Pere Navarro, combatir la accidentalidad vial es una obligación, y no una opción de los mandatarios. Sostiene que el problema afecta a todos, porque todos están implicados, y por lo tanto recomienda reunir a los actores de la movilidad para estudiar salidas. Hay algo fundamental que dijo el experto español y que me llamó mucho la atención, “Hay que tener un buen diagnóstico sobre la situación, y tener toda la información para conocer la magnitud de cuándo, dónde y porque se produce el problema de la accidentalidad”

No hay una entidad en Montería con un diagnóstico completo sobre accidentalidad vial, las cifras y causas que se conocen son muy sueltas, y elementales, por lo tanto la primera tarea que deberían iniciar las autoridades de tránsito en la ciudad es la elaboración de ese diagnóstico.

De otro lado, recomendó Pere Navarro, mirar un poco las experiencias de buenas prácticas en otras ciudades o países, observar la forma como en esas partes se obtuvieron buenos resultados en materia de seguridad vial, e invitar a quienes diseñaron esas políticas, para adaptarlas y adecuarlas en la ciudad donde debamos combatir dicho mal.

Otro de los consejos importantes que dio Pere Navarro, tiene que ver con la implicación de todos los actores de la movilidad, “debemos estar todos alineados, el problema afecta a los conductores y peatones, porque ellos son las víctimas, a la administraciones porque ellas son las responsables de las políticas y aquí tienen que estar las aseguradoras, los vendedores, los medios de comunicación, todo el mundo está implicado”.

En otras palabras, el experto español involucra a todos, sin distingo alguno, en la solución del problema, “Aquí no se trata de culpar a los motociclistas, o a las autoridades, esto es un asunto donde está en riesgo la vida de todos”, subrayó.

Finalmente, señaló que es preciso hacer una hoja de ruta, e insistió que es posible combatir la accidentalidad vial, muchos países como España lo lograron y en cualquier parte es posible hacerlo. A Montería le llegó la hora de estructurar una política pública de seguridad vial, y para elaborarla hay que sentar en una mesa a todos los responsables; pero sentarse para diagnosticar, para proyectar soluciones, y no para lanzar acusaciones.

Autoridades: ¿Permisivas o insuficientes?

En Montería nos acostumbramos a observar en un día con restricciones para parrilleros, a motociclistas infringiendo la norma, a conductores pasando semáforos en rojo, a personas transitar por debajo de puentes peatonales, o conduciendo en estado de embriaguez; nos hemos vuelto indiferentes a la violación a todas las normas de tránsito, y de eso pareciera que se han contagiado las autoridades.

Una mirada rápida a los protagonistas de la movilidad en Montería; solo 55 policías cumplen actividades de agentes de tránsito en la ciudad, y los mismos se reparten en dos turnos, para vigilar y controlar aproximadamente unas 62 mil motos, 30 mil vehículos particulares y 1800 vehículos de servicio públicos, incluyendo los taxis. Es una verdad absoluta que con ese reducido número de agentes de tránsito, la ciudad está a la deriva en materia de seguridad vial.

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