¡Así nos ve el mundo! Casos exitosos de comunidades que lograron superar el conflicto.

En el marco del Encuentro Internacional de Experiencias en Reparación Colectiva que se realiza en Bogotá, delegados de otros países viajaron a cuatro territorios para conocer, desde las voces de las víctimas, las herramientas que permitieron la reconstrucción del tejido social.

Las experiencias exitosas de superación de las comunidades de La Secreta en Ciénaga, Magdalena; resguardo Kite Kiwe en Timbío, Cauca; Zipacoa en Villanueva, Bolívar, y El Arenillo en Palmira, Valle del Cauca, fueron los lugares que visitaron los delegados internacionales durante su estadía en Colombia.

Allí conocieron, de primera mano, los excelentes resultados que ha tenido la población de estos territorios en materia de reparación colectiva: restablecimiento de condiciones físicas y psicológicas de las víctimas, conocimiento de la verdad, restitución de tierras, garantías de no repetición, entre otros.

Revelaciones y testimonios fueron compartidos por las víctimas durante un diálogo cercano y ameno.

En La Secreta siembran café y cosechan paz

Representantes de Zimbabwe, Myanmar, Suecia, Chile, México, Ecuador y El Salvador compartieron ayer con habitantes de La Secreta, vereda enclavada en la Sierra Nevada de Santa Marta.

En 1998 buena parte de la población salió desplazada tras una masacre que sellaba años de hostigamientos de grupos armados. Primero las Farc, luego los paramilitares. Años después, cuando había algo más de tranquilidad, “de a poquito fuimos volviendo y nos fuimos uniendo de nuevo”, relató Edgardo Ortega, uno de los líderes de la comunidad.

“Con liderazgo y aprovechando al máximo las ayudas que nos dan las entidades del Estado, fuimos recobrando la confianza que nos ha llevado a donde estamos”, indicó por su parte Juan Olivares, otro de los campesinos, quien destacó el resultado de las estrategias de recuperación emocional en la superación de los efectos que les dejó el conflicto armado. “Psicológicamente no estábamos bien, pero hoy nos sentimos más liberados de traumas”, dijo ante los asistentes.

La población, conformada por 140 familias, está organizada en tres asociaciones para la producción de frutas, hortalizas, miel y café. Con este último han alcanzado incluso mercados asiáticos, así que como señaló durante la visita Marcelo Fabe, gerente del Fondo del Banco Mundial para la Paz y el Posconflicto, “La Secreta ya no es un secreto para el mundo”, porque, como bien lo dijo Juan Olivares, “ya empezamos a cosechar la paz”.

Kite Kiwe, una comunidad floreciente

Edwin Guetio, thuthenas (consejero) de la Asociación del Cabildo Indígenas del Norte del Cauca (ACIN) y líder del territorio indígena de Kite Kiwe, realizó un recuento de toda la historia de esta comunidad, haciendo énfasis en el sufrimiento que tuvieron que pasar en el Naya, Cauca a causa del Bloque Calima de las Autodefensas.

Esta comunidad que padeció diferentes hechos victimizantes vio la necesidad de realizar un plan de vida encaminado a satisfacer sus necesidades y a fortalecer sus costumbres, para luego iniciar a construir un plan de reparación colectiva, que con el tiempo le daría luz verde la Ley 1448 de 2011, manifestó el concejero durante su intervención.

Jorge Vásquez, director Territorial de la Unidad para las Víctimas en Cauca, indicó que “esta comunidad es el primer sujeto de reparación colectiva étnico indígena que contó con un Plan Integral de Reparación Colectiva (PIRC) protocolizado en el marco de consulta previa realizada en el año 2016 en el país”.

Los relatos fueron expuestos por la misma comunidad del territorio indígena de Kite Kiwe a los diferentes invitados internacionales como Taha Ozhan, miembro del Parlamento Turco; Ruth Murambadoro, investigadora para el área de Zimbabwe de la Universidad de Pretoria y Shirley Gunn, Directora Ejecutiva del Centro de Medios de Derechos Humanos (HRMC) de Sudáfrica, entre otros.

Comunidad internacional destacó modelo de reparación colectiva en Zipacoa, Bolívar

Malawi, Sri Lanka, Zimbabwe, Sudáfrica y Perú fueron los países que llegaron al corregimiento de Zipacoa para conocer las acciones que permitieron reconstruir el tejido social de esta población. Hace 18 años se desplazaron a causa del conflicto armado y hoy cuenta su historia de resiliencia al mundo.

“El comienzo fue difícil pero hoy tenemos una comunidad empoderada que trabaja colectivamente”, así inicio su discurso Alex Orozco, líder de la comunidad y miembro del Comité de Impulso al dar la bienvenida a los delegados internacionales.

“Estamos contentos con su visita, somos una comunidad que vivió en el sufrimiento, que dejó un 9 de enero de 2001 su hogar, sus animales y su tierra pero que volvió para renacer y reconstruir lo que habíamos perdido” continuó este líder que hace parte de los 1300 habitantes que hoy se benefician con las medidas de restitución, satisfacción, rehabilitación, indemnización y garantías de No Repetición.

“Es importante ver cómo una comunidad a través de la música y la comida puede transformarse y unirse. Es muy significativo ver cómo están muchas generaciones en esto, desde los mayores hasta los más jóvenes y eso le permite ver el proceso sostenible en el tiempo”, Tulani Gray, delegado de Sudáfrica.

“Hemos recuperado la confianza en el otro, en el vecino, hemos unido nuestras valentías”: Lucero Villalva, lideresa de El Arenillo

Fueron casi cinco años de confinamiento en el territorio por parte de actores paramilitares que llevaron el terror en esta zona, siendo las mujeres de esta población las más gravemente afectadas. La pérdida de sus costumbres, el debilitamiento de sus actividades productivas y de la confianza entre la misma comunidad fueron algunas de las consecuencias derivadas de la situación.

“Con el proceso de reparación colectiva hemos recuperado la confianza en el otro, en el vecino, incluso en las instituciones, hemos unido nuestras valentías. Aquí las mujeres fuimos las más afectadas y hoy somos la base de la recuperación, somos las que llevamos la batuta del liderazgo y en nuestras manos en gran medida ha estado volver a tejer poco a poco los lazos de nuestra comunidad”, dijo Lucero Villalva, lideresa de la región.

Por su parte, Alejandra Castillo, delegada del Banco Mundial procedente de Guatemala, señaló que “es un honor estar aquí conociendo esta experiencia de resistencia, el ímpetu de esta comunidad y de estas mujeres, conocer su lucha es muy importante. Nos llevamos de aquí muchos aprendizajes para nuestros países, que también han padecido la guerra”.

Hoy culmina este Encuentro, hay muchas cosas que mejorar pero también hay otras que consolidan el proceso de Reparación Colectiva colombiano como el más ambicioso del mundo.

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